jueves, 22 de julio de 2010

Jorge Canese, Paloma blanca, paloma negra



¿PALOMA-PARÁ?
1. DESDE UN DUDOSO PAÍS. Desde un dudoso continente. Desde la galaxia más inexistente, entre lacayos y trompetas. Y lejos/muy lejos del trono de Dios Padre, me siento a-veces un simple ser humano que no sabe llorar; que no puede reír porque no nos miran ni los perros: porque estamos lejos y casi siempre es muy de noche.
2. PALOMA BLANCA. PALOMA NEGRA. Símbolo de paz que habitas las ciudades/las catedrales/los cementerios/las plazas y los grandes rascacielos. Vives en los mismos aleros. Ensucias las mismas estatuas. Nadie puede reprochar tu aguerrida visión cosmopolita, tu aclimatación al progreso, a los ómnibus, al cemento. Nadie podrá decir que no eres igualmente bella; igualmente blanca en las alturas, igualmente negra en los combates.
3. LOS DEMONIOS se turnaban obedientes. Subían y bajaban aparentemente sin lógica. Demonios precisos y hermosos, de esos que saben engordar la esperanza de los pobres. Demonios blancos y demonios rojizos como el fuego eterno que nos tienta y quema. Demonios espectrales y demonios carcelarios oscuros de amaneceres. Utopistas al fin y llenos de buenas intenciones.
4. PADRE: confieso que he pecado gravemente contra las leyes de Dios y de los hombres. He robado a mis vecinos. Les he sacado sus tierras. Les he quitado el pan de la boca a sus hijos. He violado a sus mujeres. He bombardeado canchas de fútbol y matado innecesariamente a sus hinchas indefensos. He jugado a tantos que ya no llevo cuenta. Los he enloquecido poco a poco, con mucho oficio. Por orden, padre: todo ha sido por orden superior. Bien, vete en paz hijo-de-puta: ego te absolvo in nomine patris et filii et spiritu santi, amen.
5. ME RECONFORTAN LOS RÍOS que tienen su fin preciso en ese milímetro fatal, ese minuto en que uno quiso dejar de ser lo que siempre fue y en el que se pierde lo que más se ama.
6. CUANDO TE CARCOMA LA DUDA y te veas al borde de todo; y te persigan los monstruos y los pájaros te picoteen los ojos: avísame. Cuando te veas solo, prisionero entre recuerdos, olvidos y hasta las ganas de hacer el amor hayas perdido: avísame. Toma el teléfono, disca mi número y si no estoy, deja el mensaje que ya me ocuparé de tus problemas.
7. YO SOY EL QUE SOY. El que es. El que aunque a veces no es, sigue siendo. Yo soy al que escupieron los perros. El que mendigó el cariño en los charcos. El que no supo qué hacer cuando tenía la verdad en la mano. El que se achicó cuando le apuntaron los chacales. El que se agrandó a la intemperie: al pedo y sin fundamento. Yo soy el que pasa. El que se expone al viento y a los tiroteos. Soy el infeliz que hurga y remueve en el meollo de las cosas. Soy el que quiere ser un santo cuando da un beso y el que se siente un mártir cuando el Espíritu Santo dice que concederá audiencia recién dentro de veinte años; o cuando le dicen sencillamente que no, porque ya es tarde.
8. AL BAJAR LOS PELDAÑOS DEL INFINITO me encontré con un paraíso abandonado: sin santos y sin vírgenes. Fui perdiendo amarras mar adentro y me topé con Dios que estaba igual que yo: perdido en la inmensidad celeste llorando penas de amor, soñando con el cielo que alguna vez (ambos) habíamos perdido.
9. EN ESTAS TIERRAS nadie sabe si la vida es corta o larga. Nadie pregunta si los astronautas saben hacer arroz con leche o muñecas de papel para sus hijos. El miedo corre y se extiende. Nadie sabe quién es Dios y quién su padre. Quién podría acuchillarlo en una mañana de rocío. Quién podría darle un beso. Quién amor. Quién un poco de esperanza. Ante el miedo las cosas siguen como son. Uno al final se queda con los mismos muertos. Sigue por las mismas calles. Insiste con el mismo corazón. Es el progreso y nadie duda que las cosas son así, simplemente de ese modo.
10. CUANDO NOS DIMOS CUENTA el miedo estaba metido entre nosotros y de igual a igual nos disputaba los momentos. Era ya muy tarde. Así nos fuimos adecuando, amoldando, acomodándonos a su estilo, a sus sanas exigencias. El político terminó de carpintero, el escritor de vendedor ambulante, los teatros se transformaron en quilombos y la universidad terminó siendo un gran queso comido por gusanos.
11. PERDIMOS LA SALUD y nos brotaron granos grandes como sandías a punto de estallar. La peste y sus acólitos nos minaron la sangre. Nos carcomieron los huesos. Nos infectaron irremediablemente el cerebro, el corazón de buena entraña. Perdimos la tierra. El agua. Perdimos el aire, el viento, la alegría. El fuego se nos fue apagando poco a poco, marchitándose ¡y hace tanto tiempo que no llueve!
12. APRENDÍ A CALLAR. A sonreír cuando era absolutamente necesario. A correr. A no sentir. A amar sin que se note. A comer sin placer. A olvidar pronto. A vivir solo. A pensar en los demás para no pensar en uno mismo y a rezar para no desesperarme. Porque a veces (aún a pesar de todo) a uno le entran ganas de vivir y como el monstruo sigue firme a nuestro lado, no nos queda más remedio que recurrir a la oración, al maratonismo y al silencio para seguir huyendo y temiendo; para no pensar que algún día las cosas puedan ser de otra manera.
13. SOMOS los que vivimos a pan y agua en los calabozos, entre las cucarachas y los locos de la cárcel modelo. En medio de los gritos, los golpes, los locros de carne podrida, la mugre, el miedo, la persecución y el olvido. Somos los que alguna vez soñamos no caer nunca presos. Ni que nos allanen la casa, nos separen de los hijos y nos ahuyenten los amigos; porque el temor corre más rápido que reguero de pólvora. Somos los que vivimos siempre con terror a que desentierren nuestra ficha, nuestro frondoso prontuario policial y otra vez vuelva a empezar la misma joda. Somos los que vivimos casi muertos, por si acaso. Para no hacernos vanas ilusiones. Para no soñar al pedo pensando que las cosas algún día cambiarán, que todo será aunque sea mínimamente diferente y que nosotros podremos sentirnos seres comunes y corrientes sin que nuestras casas estén marcadas y nuestro nombre suene siempre como una mala palabra. Somos los que aún estamos vivos. Los que salvamos el pellejo por suerte o por casualidad aquel día, en aquel patio, donde de todos modos algo nuestro quedó muerto y sepultado sin que se sacaran anuncios en los diarios.
14. A PESAR DE TODO adoro mi isla, mi prisión primitiva sin nada que nos obligue a pensar, sin tradiciones, sin dioses tutelares. Así, seguramente moriré feliz en este limbo, sin haber visto el mar, sin haber respirado nunca hondo ni saber lo que hubiéramos sido de otro modo.
15. QUILOMBO DE PALANGANAS Y LUCES DE COLORES. Andén oscuro de humores y recuerdos. El antiguo portón de dos viento era la entrada al paraíso. Piel morena bajo la ducha a la hora de la siesta, en medio de esos olores fuertes propios de los seres puros capaces de vivir más allá del amor y las nimiedades de este mundo. Empuñé el arma de la carne y me zambullí en esa guerra personal, imperfecta como toda escaramuza en este mundo de mierda. Amé la grosería, la suciedad, la enramada de jazmín y el tufo del verano. La guerra de las piernas. Las sospechosas luces verdes y las lujuriantes luces rojas. La muerte sentada en un rincón era un pariente más, un tío bonachón gozando de la vida.
16. NO SON NECESARIOS LOS RELOJES para que nos demos cuenta que ya son las cinco de la tarde y es tiempo nuevamente de pensar en los vampiros. En los espíritus malignos, en la peste que todo lo invade o en el pora que nadie sabe dónde está. Malgastamos la vida/el tiempo/el amor/el sueño esquivando el miedo. Tratando de evitarlo. Disfrazándolo. Diciendo que no existe. Inventando mil formas de matarlo, mil y un modos de huir, de escapar hacia los vértices, corriendo desesperadamente; alejándonos de un enemigo que está dentro de nosotros.
17. AQUÍ LOS MUERTOS llevan siempre la misma vestimenta, caminan por la calle, toman tereré, comen pan. Nadie cree en sí mismo. Los cementerios son fértiles como campos abonados con sangre. Casi siempre es difícil saber si uno está vivo todavía o si la muerte lo agarró desprevenido en calle Palma o a las tres de la mañana después del edicto, después del rastrillaje.
18. LAS VIUDAS TIENEN MIEDO. Las brujas tienen miedo. Las lloronas tienen miedo. Las amantes tienen miedo que el hotel-alojamiento se encuentre vigilado, que los besos tengan que pagar impuesto, que el contrabando de programas amorosos haga subir el pasaje y no el sueldo, que suba la carne, que ya no se pueda coger tan libremente como antes, que el señor ministro diga que la operación rastrillo continúa y que al final tengamos que morirnos de miedo sin remedio porque al país se le acabó la pila y no-va-más.
19. TODOS LOS DÍAS SE INAUGURAN CEMENTERIOS. Vivimos cavando sepulturas. El contrabando de lápidas y cajones está de última moda. Nadie quiere morirse sin un rezo, sin su panteón último modelo. Todo ingresa en forma clandestina. Todo es gringo; todo importado, menos el miedo que sigue siendo autóctono.
20. TENGO MUCHO MIEDO a caminar solo por la calle/por la vida sin poder mirar atrás por temor a darme cuenta de que no vamos al festín sino al barranco. Que nos mintieron cuando decían que Dios premia a los buenos y castiga a los malos. Que nos mentían cuando nos prometían un dulce. Que fuimos tontamente engañados cuando creímos en la virginidad de los santos y en la valentía como pasaporte al heroísmo.
21. ASÍ NOMÁS uno termina siendo el malo. El asesino en potencia. Un vendepatria asqueroso y vulgar. Un idiota útil porque no pensó en la sociedad establecida. Un imbécil porque se alejó de los cauces naturales y se fue a pensar a la orilla de un arroyo.
22. Y AUNQUE NADIE CREÍA YA EN EL PARAÍSO: llegó la primavera y ese septiembre fue más hermoso que en las telenovelas. Que las películas de los años treinta. Cuando al final de la metralla y los aplausos el señor octubre se puso en los balcones: empalidecieron los lagartos, se comieron toneladas de pastelitos sin relleno, las plantaciones de flores cubrieron el país/el continente y todos nos dejamos morir (felices de la vida) en medio del aroma agreste de las rosas.
23. ¿QUÉ SERÁ de las cucarachas amarillas en las noches de los martes, sin lunas que las consuelen, sin chocolate, sin países de mierda como el nuestro donde vivir, donde criar a sus hijos? ¿Qué será de las mariposas sin alas cuando ya no existan los rascacielos, cuando (por esas cosas de la vida) se nos ocurra partir el mundo con un cuchillo de pan y las lágrimas se derramen en el infinito sin remedio?
24. EL FINAL te alcanzará como a cualquiera y tu muerte no será especial ni tendrá pompas deslumbrantes. Ni flores. Ni vecinos curiosos. Ni velones de incienso. Ni mártires que lloren tu inutilidad, tu ineficiencia. Ni siquiera discursos. Ni lutos. Ni festejos patronales posteriores. Volverás al polvo imperceptiblemente. Sin que se note. Sin que nadie tome registro de tu último paseo. Sin que nadie caiga en el error de recordar tu historia.
25. ¿QUIÉN SOY YO PARA DECIRTE TANTAS COSAS? Ayer soñé otra vez con las moléculas, los cementerios, el viento norte y los exquisitos poros de tu piel. Eran los átomos del infinito queriéndome decir pequeñas cosas. Como que los besos son eso nada más. Y a veces no sabemos qué. Que las sonrisas, los ojos o los mordiscos son una forma de querernos. Una manera de decir que no sabemos lo que va a pasar mañana.

Ayer estuvimos con el maestro Jorge Canese en El Empujón del Diablo, junto con Marcelo Silva y Leónce Lupette. Nacido en 1947, Canese es uno de los nombres más innovadores de la poesía paraguaya.
Ha publicado: Más poesía (1977) Esperando el viento (1981) Paloma blanca, Paloma negra (1982)
Ahata ajú (1984) De gua´u (La gente no cambia) (1986) ¿Así-no-vale? (1987)Kantos del Akantilado (1987) Stroessner roto (1989) Alegrías del purgatorio (1989) Papeles de Lucy-fer (1992) Indios-go-home (1994) Accidentes en la vía húmeda (1994) En el país de las Mujeres (1995) Apología a una silla de ruedas (1995) Amor puro y sin-cero (1997) Los Halcones Rosados (1998) El idioma de los muertos (2000) El peligro de los cuadripléjicos (2000)

7 comentarios:

Gerana Damulakis dijo...

Gostei imensamente de tudo, mas escolhi o trecho abaixo.
ME RECONFORTAN LOS RÍOS que tienen su fin preciso en ese milímetro fatal, ese minuto en que uno quiso dejar de ser lo que siempre fue y en el que se pierde lo que más se ama.
RECONFORTAM-ME os rios que têm seu fim preciso nesse milímetro final, esse minuto no qual se quis deixar de ser o que sempre foi e no qual se perde o que mais se ama.

cirandeira dijo...

Ainda não havia lido nada de Jorge Canese.
Muito interessante as colocações que ele faz
sobre a sociedade, o governo, sobre o ser humano.
Chamou-me a atenção as referências que ele faz a
Deus e a igreja...
Quando venho aqui sempre aprendo um pouco mais!

Gracias y un abrazo

libres todos dijo...

que buen motivo literal: no sabemos el mañana..el ahora es lo unico real...

libres todos dijo...

que buen motivo literal: no sabemos el mañana..el ahora es lo unico real...
claudia migliore

Lisarda dijo...

Gerana, este é um texto antigo do autor, agora seu estilo mudou bastante. Muito bom o trecho que escolhiste para traduzir.
O fim é irremediável e por tanto, fatal: boa interpretação.

Lisarda dijo...

Cirandeira, é verdade que a mirada dele sobre a Igreja e, mais ampliamente, a religião, está carregada de realismo. Ese realismo aparesce como crítica para uma religião percebida em termos de abstração.
Penso em frases como "el Espíritu Santo dice que concederá audiencia recién dentro de veinte años", em que a realidade burocrática extrapola-se a uma zona de mixtura violenta, ou de fronteira como de água e azeite.
Em outras, como a confissao política, a sátira sobre a relação interdependiente entre a Igreja e o Estado-ao menos em Paraguai- mostra-se transparente.
Gracias por pasar!

Lisarda dijo...

Claudiña, quedó muy bien tu blog!Libres todos me parece buen nombre.