jueves, 1 de abril de 2010

Eva García (1920-2004)




















Eva García, líder de los patafísicos argentinos
(foto: I.V.)

Hoy desperté con la sensación de un sueño recurrente: estaba en el departamento de Eva García, conversando con ella.
Eva me habla del amor de su vida, Albano (alias Álvaro) Rodríguez: me vuelve a contar de esa vez que se quedaron la noche entera en el Zoológico de Buenos Aires, para asombro y espanto de los cuidadores a la mañana siguiente.
Eva me cuenta cuando Álvaro leía La folie gagne de Pierre Bettencourt y cómo, a partir de esa lectura comenzó el intercambio epistolar y la amistad con Bettencourt.
Eva me cuenta que conoció a Álvaro en el Chamberí, un café situado en San Martín y Córdoba, y que fue amor a primera vista.
Eva me cuenta que nació en Colonia Sarmiento, Chubut, en la Patagonia, un 31 de octubre de 1920. Que la partera fue una india tehuelche. Que su padre, criador de caballos criollos, era juez de paz. Que su padre se llamaba Adán García.
Con Eva leemos Raymond Queneau, Boris Vian, Jacques Prévert, Paul Leáutaud, Alfred Jarry, Alphonse Allais, las múltiples biografías que redactó Caradec así como su Diccionario de Argot, Pierre Bettencourt, André Salmon, Charles Cros, Jean Ferry, Roger Shattuck, Maurice Sachs, Ponge, Wols, Michaux, Julien Torma, Jean Dubuffet, René Daumal, Chamfort-cuando leemos Chamfort, paseamos por los aforismos de Lichtemberg y Eva me lee alguna de sus Sospechas-Gérard de Nerval, Noël Arnaud, el Art du Contrepet de Luc Etienne, la delirante Encyclopédie des farces et attrapes, Malcolm de Chazal, La nuage de non-savoir, La Guirlande des Oiseaux, Mystiques et Magiciens du Tibet de Alexandra David-Néel, números viejos de Le Petit Crapouillot, Viridis Candela, Bizarre, Temps Melés...
Llego a lo de Eva con un tiramisú que ella acepta encantada y riéndose de sí misma y me ofrece el primer café de la tarde.
Eva, que fue pianista, me habla de las diferencias de interpretación entre la escuela italiana y la rusa, y que notó eso al estudiar con Hubert Brandenburg.
Eva me regala un cuadro suyo que se llama El puente del aire.
Eva no escucha noticias: el dial está detenido en Radio Clásica.
Eva queda en silencio y yo también.
Escuchamos la música.
Quedamos así un buen rato.

Seguimos, todavía,escuchando.
De izq. a der.: Pablo Vladimir Andralis (máscara de Anteojito), Eva García, Ignacio Vázquez, Rafael Cippolini (Hombre Lobo) . En el tramo superior de la escala: Nákar Eliff-cé y Mario Bortolini (de sombrero) en la solemnísima ceremonia del Desletargamiento del entonces-2002- Novísimo Instituto de Altos Estudios Patafísicos de Buenos Aires (NIAEPBA), rebautizado como LIAEPBA- ya que es, de hecho, el más Longevo instituto fuera de Francia.

3 comentarios:

Gerana Damulakis dijo...

Recordar é viver.

rafael cippolini dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
rafael cippolini dijo...

Eva no tiene descanso en nuestras mentes. Sigue transitando nuestras neuronas con la misma facilidad que pernocta en nuestros corazones.