martes, 7 de octubre de 2014

Una pregunta políticamente incómoda



Una pregunta políticamente incómoda
Ignacio Vázquez


¿Me repite la pregunta?
Las preguntas, en lógica, no implican juicios.Afirmar “la sociedad está enferma” no tiene la misma fuerza que preguntarlo. Mientras un juicio asevera, afirma, define, niega, informa, responde o comenta algo, una pregunta no afirma ni niega.
Esto no implica desestimar a la pregunta. Porque la pregunta es anterior al juicio; la pregunta plantea lo que el juicio y el razonamiento debieran saber responder. La pregunta busca-nada menos-la verdad.


A nosotros, ¿cuándo nos toca?
Esto viene a cuento porque la obra de teatro que fui a ver en el Centro Cultural Raíces (San Miguel) plantea varios interrogantes- y más de una certeza-a lo largo de su trama.
A nosotros, ¿cuándo nos toca? escrita por Claudio Santa María trata sobre los dolores y esperanzas de una familia obrera argentina.

En un marco de pobreza que subraya la vulnerabilidad de los protagonistas, éstos se trenzan en discusiones a partir de cualquier cosa, pero dejando entrever un conflicto mayor que les sobrepasa. Un ejemplo es cuando discuten qué haría cada uno si se sacara la Lotería: Lela (Mariela Aguilar) fundaría una academia de danzas, mientras que Mirta (Mariángeles de Toro) compraría una casa nueva. En ese momento Juan (Claudio Santa María) le recrimina dicha aspiración y le pregunta qué tiene de malo la casa en que viven.

Párrafo aparte merece el personaje de Roque (Jorge Alvarez), ex combatiente de Malvinas y que sufre recurrentes alucinaciones de seguir en el campo de batalla y debe tomar una medicación para
manejar dichas crisis. La irrupción de esos momentos- por ejemplo, en la escena en que Lela y Cabeza (Gustavo Taboada) improvisan una murga- trastorna el clima de la obra e instala, magistralmente, lo imprevisible en el ánimo de los espectadores.

Ya en la antesala del desenlace, Mirta le dice a Juan que van a tener un hijo; la alegría inicial se empaña cuando ella le pide que Roque sea internado en un psiquiátrico por temor a que dañe a su futuro hijo. En una escena fuertemente emotiva, Roque- que se ha tomado todo el frasco de pastillas, intoxicándose-afirma que se irá y se arrodilla anonadado, de cara al público; Lela y Juan lo abrazan. La obra cierra con las palabras de Juan que lucha porque su hermano quede con ellos y concluye preuguntando “a nosotros...¿cuándo nos toca?”

Una obra escrita e interpretada de un modo brillante, con actores que parecen protagonistas de un documental; una obra que explora la geografía del grotesco desde el lenguaje barrial; una obra en que los mínimos detalles de la vida privada nos retrotraen a  los avatares de la historia colectiva. Y, considerando que es una obra de una inteligencia no exenta de emoción, me animo a decir que es una obra necesaria.

Una obra necesaria porque no cae en la inmediatez de la noticia, sino en aquello que los noticieros – y hasta la historia oficial- olvidan: el antes y el después de los cataclismos históricos, qué ocurre en estas historias de vida privada, qué abismos se abren en la calma aparente de la vida cotidiana.

Su pregunta no(s) molesta
Salir de una función de teatro  con las emociones a flor de piel y con más preguntas que certezas, no es poca cosa. El teatro argentino suele confundir la exasperación con la eficacia y la estridencia con el mensaje; en ninguno de estos riesgos cae esta magnífica pieza de Claudio Santa María. La tensión que viven los personajes no es anecdótica; es una tensión que viene de la historia y de una confluencia de postergaciones.

 Tanto el autor como el magnífico elenco que le acompaña han logrado un teatro filosófico y político desde las tripas, desde la emoción profunda, desde la voz del pueblo. Y esto sí es una luz de esperanza para el teatro y para el público que va a reencontrarse con las luces y sombras de la memoria colectiva.(Más de uno saldrá-pienso-repitiéndose la pregunta "¿Cuál es la diferencia entre el peronismo y el kirchnerismo?")

A los encargados de dar respuesta a todo este dolor postergado, a esa frustración y esperanza colectiva; a la clase política, en suma:
¿cuándo les tocará responder?


*  Agradezco muy especialmente la información y puntos de vista que me aportaron Mariela Aguilar, María Angeles de Toro y Carla Godoy para esta reseña.




4 comentarios:

Clo Claudia Migliore dijo...

Lamento no haber asistido a la función, esta nota tienta a buscar en cartelera: "A nosotros, ¿cuándo nos toca?"...¿Valen otros puntos de vista?

clo dijo...

Lamento no haber asistido a la función, esta nota tienta a buscar en cartelera: "A nosotros, ¿cuándo nos toca?"...¿Valen otros puntos de vista?

clo claudia migliore dijo...

Lamento haberme perdido la obra.. La lectura en tu blog Lisarda,, me tienta a una nueva mirada o pregunta: ¿nos va a seguir tocando esto?

clo claudia migliore dijo...

Luego de leer esta nota impostergable, dejo de lamentar no haber asistido y salgo a buscar la obra en cartelera...¡¿Cuándo, dónde...?! ¿Alguien podrá responder?