jueves, 31 de enero de 2013

Juliette Greco+ Mylene Farmer, Déshabillez-moi





Deshabillez-moi
Déshabillez-moi, 
Oui, mais pas tout le suite, pas trop vite
Sachez me convoiter, me désirer, me captiver
Déshabillez-moi, déshabillez-moi
Mais ne soyez pas comme, tous les hommes, 
trop pressés.
Et d´abord, le regard
Tout le temps du prélude
Ne doit pas être rude, ni hagard
Dévorez-moi des yeux
Mais avec retenue
Pour que je m´habitue, 
peu à peu...
Déshabillez-moi,
déshabillez-moi,
Oui, mais pas tout le suite, pas trop vite
Sachez m´hypnotiser, m´envelopper, me capturer
Déshabillez-moi, déshabillez-moi
Avec délicatesse, en souplesse, et doigté
Choisissez bien les mots
Dirigez bien vos gestes
Ni trop lents, ni trop lestes, sur ma peau
Voilà ça y´est, je suis
Frémissante et offerte
De votre main experte,
allez-y...
Déshabillez-moi, déshabillez-moi
Maintenant tout de suite, allez vite
Sachez me posséder, me consommer, me consumer
Déshabillez-moi, déshabillez-moi
Conduisez-vous en homme
Soyez l´homme...
Agissez!
Déshabillez-moi, déshabillez-moi
Et vous...
déshabillez-vous!

(Letra: Robert Nyel/ Música:Gaby Verlor) 



Notas de Lisarda
* Entre la versión de Juliette Greco (1967) y la de Mylene Farmer(1988) hay algo más que 20 años: hay un cambio de mentalidad.
La gestualidad de Juliette Greco es mínima, casi oriental; por contrapartida, en sensualidad  y sugestión  del tempo- un moderato espressivo químicamente puro-  es superior. 

Con todo, Mylene Farmer sale airosa en el difícil arte de hacer un cover ya fosilizado en la memoria auditiva del público, porque ¿cómo ser más sugerente sin caer en lo explícito?
Mylene lo consigue: su público no es el público sesentista, este público va a aplaudir -además de su voz-su desenfado, su vendetta femenina, su impaciencia física.

*En la candente mañana de enero en que me puse a releer los sonetos de Garcilaso, me detuve aquí:

En tanto que de rosa y azucena 
se muestra la color en vuestro gesto, 
y que vuestro mirar ardiente, honesto, 
enciende al corazón y lo refrena;

La canción -y el fraseo- de Juliette Greco se entrelazaron en mi memoria al saborear, en voz alta, la relajada tensión del soneto.



*  Lejos de Garcilaso, pero en la misma encrucijada de resonancias, leo:


Entonces nos ordenó: hagan lo mismo, pero observen que el tiro de arco
no está destinado a fortalecer los músculos. No deben estirar la cuerda aplicando
todas sus fuerzas sino procurando que trabajen las manos únicamente, mientras
que los músculos de brazos y hombros permanecen relajados como si contemplaran
la acción sin intervenir en ella. Sólo cuando hayan aprendido esto cumplirán
una de las condiciones en que el tiro "se espiritualiza".


-"Sólo porque usted no está realmente desprendido de sí mismo, por eso lo
siente. Y sin embargo, es todo tan sencillo. De una simple hoja de bambú usted
puede aprender de qué se trata. Bajo el peso de la nieve se inclina, más y más. De
repente, la carga se desliza y cae, sin que la hoja se haya movido. Igual que ella,
permanezca en la mayor tensión, hasta tanto el disparo "caiga". Así es, en efecto:
cuando la tensión está "cumplida", el tiro tiene que caer, desprenderse del arquero
como la nieve de la hoja, aun antes que él lo haya pensado".

"Me pongo frente al blanco de modo
que tengo que verlo, aunque no me fije en él intencionalmente. Pero por otra parte
sé que el verlo no es suficiente, que no decide, ni explica nada, porque veo el blanco
como si no lo viera."
Eugel Herrigel, Zen en el arte del tiro con arco