martes, 4 de diciembre de 2012

Dafne Pidemunt + Leticia Hernando




Dos poetas lesbianas y una historia de amor

Cuando se conocieron las poetas Dafne Pidemount y Leticia Hernando, hace seis años, empezaron a diseñar lo que sería una editorial independiente desde la que podrían editar a autores que consideraban talentosos pero que no tenían oportunidad de publicar sus obras. De esa idea inicial, que empezó con una inversión de setecientos pesos para comprar una impresora, nació La mariposa y la Iguana.
Las últimas dos presentaciones coincidieron con libros de poemas de Dafne y Leticia. En esta entrevista con Boquitas pintadas, las editoras y autoras hablan del proceso de creación personal, de sus primeros acercamientos a la poesía, de los temas que las inspiran y del desafío de vivir de la edición de libros.
La casa que comparten en el barrio porteño de Boedo tiene libros como paredes, libros en las bibliotecas, libros sobre mesas y escritorios, libros que están saliendo de una impresora incansable. Viven allí en ese desorden confortable que es su mundo, su hogar, su trabajo, su pasión.
Dafne es la primera en tomar la palabra. Conversa sentada sobre un almohadón en el piso. También es ella la que ceba los mates. Su libro, La avidez del silencio, se presentó hace pocos días. “Este libro es un poco el desafío de buscar una voz distinta de la que venía teniendo en mi poesía. Mi libro anterior, editado en 2003 y reeditado por nuestra editorial, es muy oscuro, muy pizarniano. Había quedado muy identificado con la locura, la angustia, el dolor y en este libro lo que intento es, con mi tono, decir algo distinto, no quedarme pegada a esa imagen de poeta reventada y sufriente”, cuenta. La avidez del silencio está dividido en distintas avideces: del silencio, de las flores, del lenguaje, del amor, de los dioses y la muerte.
- ¿Es una cuestión de tonos o de temas, también?
- Las temáticas en el arte son casi siempre las mismas: nos inspira lo inconcluso, la muerte, el amor, la naturaleza, lo inaprensible, lo que nos cuesta conocer. Los temas se repiten a lo largo de la historia, pero la forma cambia.
- Leí que el poeta Felipe Oteriño decía que para él no hay temas poéticos, que se puede hablar poéticamente de lo cotidiano: ¿te ocurre esto?
- Sí, claro que se puede, pero siempre es como que uno termina cayendo, aparece lo inaprensible en lo cotidiano también. De todos modos, tengo algunos problemas con algunos poetas de los ‘90 que trabajan formas y contenidos en los que yo siento que hay un vaciamiento y vengo hablando de esto: de cómo el vaciamiento que se produjo en la Argentina durante los ‘90 llevó a un vaciamiento a nivel artístico. Tal vez, lo más cercano a mostrar esa realidad desde el arte era plasmarlo desde el vaciamiento mismo. En 2000 hubo una vuelta de tuerca. Se empezó a crear desde otro lugar. El arte está intentando mostrar lo que se vive.
-¿Tu orientación sexual fue un tema inspirador en tu escritura?
- Por suerte viví mi sexualidad de un modo muy libre. Vengo una familia muy abierta y no tuve conflicto. Es más, mi mamá me dijo antes de que yo me diera cuenta que a mí me gustaban las mujeres (risas). Me veía muy fascinada con una chica. Yo tenía catorce o quince años. Un día me dijo: ‘¿Dafne, te gusta?’. ‘Sí, mami’. ‘Entonces vivilo, me dijo’.
Obviamente tengo mucha poesía amorosa lésbica, pero no lo viví como un conflicto por suerte. Es que ellos son artistas. Será por eso que todo fue muy natural. Por ahí en mi poesía hay ironía sobre ese tema; ironizo sobre la imagen de la lesbiana que sufre, que la pasa mal.
- ¿Siempre escribiste poesía?
- Incursioné en cuentos. No me sentí cómoda. Estoy armando una novela hace un tiempo largo. Ahora lo que hice fue terminar  esto y estoy viendo de editar un diario que sigo desde hace años. Los diarios tienen bastante de poesía y también obra dramática y diálogos. Me interesa esa mezcla de géneros. Con la novela mi idea es también incluir lo epistolar, lo dramático, poesía y narrativa.
- ¿Para que escribís?
- Empecé a escribir a los cinco años: mi hermano me enseñó a leer y escribir. Mis padres eran músicos y se iban a tocar a los pubs en los 80. Yo les dejaba poemitas pegados de los picaportes para que los vieran a su regreso. Estaba aprendiendo a escribir y buscaba rimas y armaba poemas. En la adolescencia ya empecé con una necesidad imperiosa de vomitar lo que me pasaba, el enojo con el mundo. Después me lo empecé a tomar como algo más vital en mi vida y necesario para hacer algo con eso. Pasé por varias carreras de la UBA: Letras, edición, bibliotecología, trabajo social. También estudié cine. Ahora curso el profesorado de lengua y literatura en el Joaquín V. González.
- ¿Cómo ingresa el tema de la edición de libros?
- Cuando nos conocimos con Leticia Hernando cada una ya tenía libros publicados. Cansadas del mercado editorial común, de cómo trabajan cobrándole carísimo a  los escritores. Siendo las dos poetas y teniendo amigos escritores muy buenos se nos ocurrió armar una editorial independiente. Yo ya había dejado de trabajar en relación de dependencia hacía muchos años y vendía cuadernillos en los bares. Leti estaba en una empresa administrativa y trabajaba catorce horas por día, estaba quemada. Con el tiempo compramos una impresora y empezamos. Arrancamos con 700 pesos para comprar esa impresora de oficina. Empezamos a vender en los bares poemas nuestros y de otros, como Carlos Gallegos, Lilia Rocha, entre otros. Era todo blanco y negro, fresábamos con un tramontina en casa y salíamos a vender. Después pudimos comprar un par de impresoras más.
Lo que hacemos para poder ir creciendo es separar mucho más de lo que gastamos en la materia prima del libro y con eso compramos maquinarias. También nos ayudó mucho un subsidio honorífico del gobierno nacional, por intermedio de Capital semilla, de Sepyme: recibimos 30.000 pesos. Si la editorial funciona bien y podemos lo devolvemos; es sin interés.
Su compañera Leticia Hernando se suma a la charla. Es co-editora de La mariposa y la iguana, con Dafne. Cuenta que reparte su tiempo entre la escritura y la edición de libros. Desde hace poco tiempo incursiona en la pintura, un arte que también se expone en la tapa de su último libro,Prosas del desbarranco, que presentó hace algunas semanas.
- ¿Con qué criterios editan?
- Editamos lo que nos dé gusto leer. Poesía, narrativa, también nos interesa el mucho el cruce de géneros. Ahora estamos incursionando en temática feminista, sobre todo con ensayos.
- ¿Buscan nombres desconocidos?
- La idea es difundir nuevos escritores, pero también otros que quizá tienen un nombre pero no un espacio en el mercado. Hay muchos muy buenos pero que les cuesta conseguir dónde publicar. Estamos tratando también de editar literatura infantil, innovando en ese género porque siempre se lee lo mismo. La idea es editar una novela de una familia homoparental, donde el tema está tratado de una manera muy natural. La obra ya está terminada, sólo estamos esperando la ilustración, porque en lo infantil eso es muy importante.
- Sobre Prosas del desbarranco: ¿qué te inspiró?
- A este libro lo trabajé en muchísimos años. Es un desbarranco literal, que también funciona como metáfora de una búsqueda interna. Está acompañado de ilustraciones mías. También dibujo y pinto; eso algo nuevo en mí, que estoy descubriendo.
- ¿Cómo ingresó la poesía en tu vida?
- Desde que aprendí a leer, como Dafne empecé a escribir literatura, aunque no poemas sino historias raras, locas. Después dejé un tiempo y con la adolescencia me surgió la poesía.
- ¿Sobre qué escribías?
-El conflicto de la adolescencia, no encontrar mi lugar en el mundo.
- ¿La orientación sexual te inspiró en tu literatura?
- Cuando entré al CBC [Ciclo Básico Común, UBA] conocí a una chica y no entendí nada. Venía de tener noviecitos. Me escapé, me asusté. Me llevó un proceso aceptarme. Nunca me había dado cuenta de nada. Fue un proceso aceptarme, pero aquí estoy. La verdad es que no está ese tema mucho en mi poesía, no lo reflejo como conflicto, al menos todavía no lo viví así.

Verónica Dema
Verónica Dema
Soy periodista de lanacion.com desde hace varios años y esta es mi primera experiencia como bloggera; me interesa abrir este espacio gayfriendly para que se puedan discutir temas sobre diversidad sexual, un tabú que empieza a dejar de serlo. 
Fuente: http://blogs.lanacion.com.ar/boquitas-pintadas