sábado, 30 de octubre de 2010

Chamfort, Aforismos

















Los azotes físicos y las calamidades de la naturaleza humana hicieron necesaria la sociedad. La sociedad se agregó a los desastres de la naturaleza. Los inconvenientes de la sociedad hicieron necesario al Gobierno, y el Gobierno se agregó a los desastres


Las obras que un autor escribe a gusto son las mejores, como los niños engendrados en el amor son los más bellos.


Lo único que impide a Dios mandar un segundo diluvio, es que el primero fue inútil.

El mundo físico parece la obra de un ser poderoso y bueno que se vio obligado a abandonar la ejecución de una parte de su plan a un ser maligno. Pero el mundo moral parece ser el producto de los caprichos de un diablo que se volvió loco.


La mayoría de los lectores meten sus libros en la biblioteca; la mayor parte de los escritores meten su biblioteca en sus libros.

Con frecuencia el amor, comercio borrascoso, acaba en bancarrota.

El cambio de moda es el impuesto que la industria del pobre carga sobre la vanidad del rico.

El más rico de todos los hombres es el ahorrativo; el más pobre, el avaro.

Hace siglos que la opinión pública es la peor de las opiniones.

O amor, tal como existe na sociedade, não passa da troca de duas fantasias e do contacto de duas epidermis

Todas as paixões exageram. É por isso que elas são paixões.

A sorte, para chegar até mim tem de passar pelas condições que o meu carácter lhe impõe

La mujer es como la sombra: si la huyes, sigue; si la sigues huye

miércoles, 27 de octubre de 2010

Tan callando





}

















Recuerde el alma dormida,
avive el seso y despierte,
contemplando
cómo se passa la vida,
cómo se viene la muerte
tan callando;
cuán presto se va el plazer,
cómo después, de acordado,
da dolor;
cómo, a nuestro parescer,
cualquiera tiempo passado
fue mejor.

Y pues vemos lo presente
cómo en un punto s'es ido
y acabado,
si juzgamos sabiamente,
daremos lo no venido
por passado.
No se engañe nadie, no,
pensando que ha de durar
lo que espera,
más que duró lo que vio,
porque todo ha de passar
por tal manera.

Nuestras vidas son los ríos
que van a dar en la mar
que es el morir;
allí van los señoríos
derechos a se acabar
y consumir;
allí los ríos caudales,
allí los otros, medianos
y más chicos,
allegados son iguales
los que viven por sus manos
y los ricos.

Ved de cuán poco valor
son las cosas tras que andamos
y corremos,
que, en este mundo traidor,
aun primero que muramos,
las perdemos:
dellas deshaze la edad,
dellas casos desastrados
que acaescen,
dellas, por su calidad,
en los más altos estados
desfallescen.

Los plazeres y dulçores
desta vida trabajada
que tenemos,
no son sino corredores
y la muerte, la celada
en que caemos.
No mirando a nuestro daño,
corremos a rienda suelta
sin parar;
desque vemos el engaño
y queremos dar la vuelta,
no hay lugar.

Tantos duques excelentes,
tantos marqueses y condes,
y barones
como vimos tan potentes,
di, Muerte, ¿dó los escondes
y traspones?
Y las sus claras hazañas
que hizieron en las guerras
y en las pazes,
cuando tú, cruda, te ensañas,
con tu fuerça las atierras
y deshazes.

Las huestes innumerables,
los pendones y estandartes
y banderas,
los castillos impugnables,
los muros y baluartes
y barreras,
la cava honda, chapada,
o cualquier otro reparo
¿qué aprovecha?
Cuando tú vienes airada,
todo lo passas de claro
con tu flecha.

domingo, 24 de octubre de 2010

Touch and Go ,Straight to Number One



Ten . . . kiss me on the lips
Nine . . . run your fingers through my hair
Eight . . . touch me . . . slowly

Hold it! Let's go straight . . . to number one

Seven . . . lips
Six . . . slooowly
Five . . . fingers
Four . . . play

. . . to number one

Let's go straight . . . to number one

One

Touch me . . .

Let's go straight . . .

One

. . . to number one

Lips
Fingers
Feel it?

One

Ten
Nine
Eight
Seven
Six
Five
Four
Three
Touch and go . . .

. . . to number one

sábado, 23 de octubre de 2010

Alí Chumacero (1918-2010), Amor es mar



















Llegas, amor, cuando la vida ya nada me ofrecía
sino un duro sabor de lenta consunción
y un saberse dolor desamparado,
casi ceniza de tinieblas;
llega tu voz a destrozar la noche
y asciendes por mi cuerpo
como el cálido pulso hacia el latir postrero
de quien a solas sabe
que un abismo de duelo lo sostiene.


Nada había sin ti,
ni un sueño transformado en vida,
ni la certeza que nos precipita
hasta el total saberse consumido;
sólo un pavor entre mi noche
levantando su voz de precipicio;
era una sombra que se destrozaba,
incierta en húmedas tinieblas
y engañosas palabras destruidas,
trocadas en blasfemias que a los ojos
ni luz ni sombra daban:
era el temor a ser sólo una lágrima.


Mas el mundo renace al encontrarte,
y la luz es de nuevo
ascendiendo hacia el aire
la tersa calidez de sus alientos
lentamente erigidos;
brotan de fuerza y cólera
y de un aroma suave como espuma,
tal un leve recuerdo
que de pronto se hiciera un muro de dureza
o manantial de sombra.


Y en ti mi corazón no tiene forma
ni es un círculo en paz con su tristeza,
sino un pequeño fuego,
el grito que florece en medio de los labios
y torna a ser el fin
un sencillo reflejo de tu cuerpo,
el cristal que a tu imagen desafía,
el sueño que en tu sombra se aniquila.


Olas de luz tu voz, tu aliento y tu mirada
en la dolida playa de mi cuerpo;
olas que en mí desnúdanse como alas,
hechas rumor de espuma, oscuridad, aroma tierno,
cuando al sentirme junto a tu desnudo
se ilumina la forma de mi cuerpo.


Un mar de sombra eres, y entre tu sal oscura
hay un mundo de luz amanecido.

Alí Chumacero, gran poeta y editor mexicano, fallecido ayer, viernes, a los 92 años.

viernes, 22 de octubre de 2010

José Antonio Ramírez Lozano, Hormigas eruditas



































La Nacional vuelve cegatas las hormigas. Las formícinas, rubias y mínimas, de nuestra Biblioteca Nacional son hormigas urbanas y heredaron de sus padres ese afán por el conocimiento enciclopédico y bursátil. Son hormiguitas con vocación funcionaria que optaron a los mejores puestos de la administra¬ción o la enseñanza y devoran temas de oposición y páginas del boletín oficial que primorosamente orde¬nan y encuadernan por fechas. De pequeñitas, se las puede ver en el Retiro las tardes soleadas de domin¬go, con sus gafitas graduadas, con su comedimiento chato y ese sentido cívico que les hace no saltar los setos y caminar en hilera por los senderos de grava. Pero en la Nacional también hay hormigas, las dorilinas, que acudieron de las tierras cálidas y leja¬nas del sur, oscuras y cabezonas, robustas y apasio¬nadas. Aquéllas, las formicinas, nunca vieron una pi¬rámide de trigo; las dorilinas, sí. Las formicinas jamás se alimentaron del artejo de un moscardón o de la carne agria de un caballo difunto, sólo de migajitas y arvejones de los parques. Las dorilinas sí. Las dorilinas son hormigas rurales que fueron becadas para que realizasen sus estudios en la ciudad y frecuentan pensiones, colegios y comedores públicos. En fin, las de la Biblioteca, como digo, son todas hormigas cui¬dadosamente seleccionadas para el estudio e inquisición de textos, obedientes e instruidas, celosas en extremo de la letra. Conocen la procesal y la góti¬ca, la inglesa, la bastardilla e incluso las lenguas de la Comunidad Europea. Sus papás, sus abnegados y probos papás bien que se sacrificaron enviándolas a Londres en estío o poniéndolas en viejas academias. Sus ojos, sus grandes ojos bíblicos, se gastan cada jornada recorriendo quilómetros de renglones en ese menester de investigar para el que fueron escogidas y al que se deben. Seguro que el bedel Justino, Justino Mata Bascones, sigue sacando cada mañana en su cogedor, después de la barrida, cientos de estas hormigas que dieron su vida por corregir un solo acento o cambiar el rabito de una be con la tinta azulina o negra de su sangre.


Fuente:La derrota de los fabulistas(1994)

El poeta y narrador José Antonio Ramírez Lozano (Nogales -Badajoz-, 1950) ha ganado el premio "Rafael Morales" 2010 por su libro Raíz de la materia.Como celestinófilos nos es grato saber que dicho libro se publicará en la colección Melibea y el premio lo otorga el Ayuntamiento (hay cada palabrita...)de Talavera de la Reina-provincia de Toledo-último refugio del bachiller Fernando de Rojas.
Ramírez Lozano ha ganado premios tan oximorónicos como el Azorín y el Felipe Trigo, así que lo menos que puedo sentir es curiosidad por sus libros.Quizás la misma curiosidad que el blend-el maridaje,bah-entre Almudena Grandes y Luis García Montero, pero esa es otra historia.
Aquí va un fragmento de entrevista que tomé de no sé dónde.

Creo que a la hora de escribir le da mucha prioridad e importancia al lenguaje, ¿no?

- La lengua es un dominio poderoso y generoso a la vez, que si se trabaja con intuición te da hecha la mitad de la obra. Para mí nunca fue un vehículo, sino una fuente gozosa que es capaz de darme lo que yo por mí no soy capaz de imaginar. Nada hay más allá de la lengua. Tiéntenla, les hará pecar.

-¿Cómo cree que está la salud de la literatura extremeña, en particular, y de la nacional, en general?

-La extremeña, saludable. Hubo un cambio significativo con la creación de la universidad y el patrocinio de las instituciones. A nivel nacional, como dije, prima mucho la comercial, lo cual tampoco es malo. Pero escasea la buena prosa, la literatura, el estilo. La poesía, sin embargo, es excelente.

-¿Tiene algunos escritores de referencia que le gusten o admire?

-El día que vuelva a leerse a un Álvaro Cunqueiro habremos rescatado la calidad literaria para este país. Los poetas son muchos y excelentes. Vicente Gallego, por ejemplo.

-¿Es muy productivo, literariamente hablando?

-Soy productivo porque, no utilizo la lengua sólo como un vehículo para comunicar situaciones sentimentales ni denuncias éticas, que vienen cuando vienen, sino como un enorme tablero de ajedrez que siempre está dispuesto a iniciar conmigo las mil jugadas gozosas con que nos convida el lenguaje. Le recuerdo a Juan Ramón.

-¿Se dedica sólo a escribir o le gustaría dedicarse a ello en exclusiva?

--Soy profesor de Literatura y escribo. No pido más. Disfruto.

jueves, 21 de octubre de 2010

Mario Vargas Llosa, Instrucciones para el arquitecto























Nuestro malentendido es de carácter conceptual. Usted ha hecho ese bonito diseño de mi casa y de mi biblioteca partiendo del supuesto —muy extendido, por desgracia— de que en un hogar lo importante son las personas en vez de los objetos. No lo critico por hacer suyo este criterio, indispensable para un hombre de su profesión que no se resigne a prescindir de los clientes. Pero, mi concepción de mi futuro hogar es la opuesta. A saber: en ese pequeño espacio construido que llamaré mi mundo y que gobernarán mis caprichos, la primera prioridad la tendrán mis libros, cuadros y grabados; las personas seremos ciudadanos de segunda. Son esos cuatro millares de volúmenes y el centenar de lienzos y cartulinas estampadas lo que debe constituir la razón primordial del diseño que le he encargado. Usted subordinará la comodidad, la seguridad y la holgura de los humanos a las de aquellos objetos.
Es imprescindible el detalle de la chimenea, que debe poder convertirse en horno crematorio de libros y grabados sobrantes, a mi discreción. Por eso, su emplazamiento deberá estar muy cerca de los estantes y al alcance de mi asiento, pues me place jugar al inquisidor de calamidades literarias y artísticas, sentado, no de pie. Me explico. Los cuatro mil volúmenes y los cien grabados que poseo son números inflexibles. Nunca tendré más, para evitar la superabundancia y el desorden, pero nunca serán los mismos, pues se irán renovando sin cesar, hasta mi muerte. Lo que significa que, por cada libro que añado a mi biblioteca, elimino otro, y cada imagen —litografía, madera, xilografía, dibujo, punta seca, mixografía, óleo, acuarela, etcétera— que se incorpora a mi colección, desplaza a la menos favorecida de las demás. No le oculto que elegir a la víctima es arduo y, a veces, desgarrador, un dilema hamletiano que me angustia días, semanas, y que luego reconstruyen mis pesadillas. Al principio, regalaba los libros y grabados sacrificados a bibliotecas y museos públicos. Ahora los quemo, de ahí la importancia de la chimenea. Opté por esta fórmula drástica, que espolvorea el desasosiego de tener que elegir una víctima con la pimienta de estar cometiendo un sacrilegio cultural, una transgresión ética, el día, mejor dicho la noche, en que, habiendo decidido reemplazar con un hermoso Szyszlo inspirado en el mar de Paracas una reproducción de la multicolor lata de sopa Campbell’s de Andy Warhol, comprendí que era estúpido infligir a otros ojos una obra que había llegado a estimar indigna de los míos. Entonces, la eché al fuego. Viendo achicharrarse aquella cartulina, experimenté un vago remordimiento, lo admito. Ahora ya no me ocurre. He enviado decenas de poetas románticos e indigenistas a las llamas y un número no menor de plásticos conceptuales, abstractos, informalistas, paisajistas, retratistas y sacros, para conservar el numerus clausus de mi biblioteca y pinacoteca, sin dolor, y, más bien, con la estimulante sensación de estar ejerciendo la crítica literaria y la de arte como habría que hacerlo: de manera radical, irreversible y combustible. Añado, para acabar con este aparte, que el pasatiempo me divierte, pero no funciona para nada como afrodisíaco, y, por lo tanto, lo tengo como limitado y menor, meramente espiritual, sin reverberaciones sobre el cuerpo.
Confío en que no tome lo que acaba de leer —la preponderancia que concedo a cuadros y libros sobre bípedos de carne y hueso— como rapto de humor o pose de cínico. No es eso, sino una convicción arraigada, consecuencia de difíciles, pero, también, muy placenteras experiencias. No fue fácil para mí llegar a una postura que contradecía viejas tradiciones —llamémoslas humanísticas con una sonrisa en los labios— de filosofías y religiones antropocéntricas, para las que es inconcebible que el ser humano real,estructura de carne y huesos perecibles, sea considerado menos digno de interés y de respeto que el inventado, el que aparece (si se siente más cómodo con ello digamos reflejado) en las imágenes del arte y la literatura. Lo exonero de los detalles de esta historia y lo traslado a la conclusión que llegué y que ahora proclamo sin rubor. No es el mundo de bellacos semovientes del que usted y yo formamos parte el que me interesa, el que me hace gozar y sufrir, sino esa miríada de seres animados por la imaginación, los deseos y la destreza artística, presentes en esos cuadros, libros y grabados que con paciencia y amor de muchos años he conseguido reunir. La casa que voy a construir en Barranco, la que usted deberá diseñar rehaciendo de principio a fin el proyecto, es para ellos antes que para mí o para mi flamante nueva esposa, o mi hijito. La trinidad que forma mi familia, dicho sin blasfemia, está al servicio de esos objetos y usted deberá estarlo también, cuando, luego de haber leído estas líneas, se incline sobre el tablero a rectificar lo que hizo mal.
Lo que acabo de escribir es una verdad literal, no una enigmática metáfora. Construyo esta casa para padecer y divertirme con ellos, por ellos y para ellos. Haga un esfuerzo por imitarme en el limitado período que trabajará para mí.
Ahora, dibuje.

(Los cuadernos de don Rigoberto)

lunes, 18 de octubre de 2010

Habemus Blogger: Celia Fischer






















Celia Clara Fischer ha irrumpido-no se me ocurre otro verbo- en la blogosfera. Desde aquí le damos nuestra cálida bienvenida y compartimos estos poemas provenientes de http://celiaclarafischer.blogspot.com.Blog que ya figura entre los Ser/afines para quien desee visitarla.
La reticencia del formato hacia las exclamaciones ha hecho que al título de este post le falte su rasgo suprasegmental, así que aquí lo repito, con su entonación restituida: Habemus Blogger:Celia Fischer!

Escribo con el recuerdo de la tierra
Escribo con el recuerdo de la tierra
que es la patria de mi cuerpo.
Escribo con el cuerpo cuando era un cuerpo enamorado,
con el recuerdo de las piedras donde los cuerpos se amaban,
escribo con la inercia seminal de la noche que envolvía
el incendio de la piel de los cuerpos mecidos
por el desvelo de la sangre.
Escribo con el recuerdo del paisaje del alma,
con los ojos terrestres cegados por la procesión de las manos.
Escribo con tus pies y los míos,
hundidos en la espuma del monte,
con tu sueño navegando en mi sueño como un niño sagrado.
Escribo con el diamante encendido de los volcanes,
con el trueno de la tierra que busca su camino,
con tu mirada doblada en el fruto curvo de mi pecho.
escribo.


(De: Fin de lo Perdido - 2007)

Creación
Bello el vino
puesto de pie sobre la mesa,
como si ofrendáramos siempre algo,
repitiendo el tiempo en brama
de la tierra.

Bella la luz que brota del vino
y nos convierte en campanas
diciendo oscuridades del alma
que ponemos a volar
y con el viento de enero se incendian
haciendo del crepúsculo
un nido inmenso y apretado
de humo rojo.


Bella la palabra purificada
con la luz del vino
que florece de nuestra sangre profunda,
continente del amor y herida del demonio
que nos habita,
hasta que decimos el misterio,
el dolor
y el capricho infinito
de seguir siendo.


(De: De Secretos y Volcanes - 2001)

domingo, 17 de octubre de 2010

Porteña Jazz Band,Sugar Foot Stomp



http://www.portenajazzband.com/

Músicos:

Ubaldo González Lanuza - Saxo tenor y clarinete
José Ignacio "Negro" Mazzanti - Saxo soprano, alto y barítono.
Alfredo Espinoza - Saxo alto y clarinete
Juan Carlos Moruzzi - Saxo alto y clarinete
Luis Parella Terriel - Trombón a vara
Raul Grano Cortinez - Banjo y guitarra
Marcelo Gallo - Trompeta
Arnau Boix - Trompeta
Federico Mazzanti - Piano y arreglos
David Parras - Tuba
Ignacio Mazzanti - Batería y washboard

lunes, 11 de octubre de 2010

Pablo Neruda, Oda al Diccionario
















Lomo de buey, pesado
cargador, sistemático
libro espeso:
de joven
te ignoré, me vistió
la suficiencia
y me creí repleto,
y orondo como un
melancólico sapo
dictaminé: "Recibo
las palabras
directamente
del Sinaí bramante.
Reduciré
las formas a la alquimia.
Soy mago".
El gran mago callaba.
El Diccionario,
viejo y pesado, con su chaquetón
de pellejo gastado,
se quedó silencioso
sin mostrar sus probetas.
Pero un día,
después de haberlo usado
y desusado,
después
de declararlo
inútil y anacrónico camello,
cuando por largos meses, sin protesta,
me sirvió de sillón
y de almohada,
se rebeló y plantándose
en mi puerta
creció, movió sus hojas
y sus nidos,
movió la elevación de su follaje:
árbol
era,
natural,
generoso
manzano, manzanar o manzanero,
y las palabras,
brillaban en su copa inagotable,
opacas o sonoras
fecundas en la fronda del lenguaje,
cargadas de verdad y de sonido.
Aparto una
sola de
sus
páginas:
Caporal
Capuchón
qué maravilla
pronunciar estas sílabas
con aire,
y más abajo
Cápsula
hueca, esperando aceite o ambrosía,
y junto a ellas
Captura Capucete Capuchina
Caprario Captatorio
palabras
que se deslizan como suaves uvas
o que a la luz estallan
como gérmenes ciegos que esperaron
en las bodegas del vocabulario
y viven otra vez y dan la vida:
una vez más el corazón las quema.
Diccionario, no eres
tumba, sepulcro, féretro,
túmulo, mausoleo,
sino preservación,
fuego escondido,
plantación de rubíes,
perpetuidad viviente
de la esencia,
granero del idioma.
Y es hermoso
recoger en tus filas
la palabra
de estirpe,
la severa
y olvidada
sentencia,
hija de España,
endurecida
como reja de arado,
fija en su límite
de anticuada herramienta,
preservada
con su hermosura exacta
y su dureza de medalla.
O la otra
palabra
que allí vimos perdida
entre renglones
y que de pronto
se hizo sabrosa y lisa en nuestra boca
como una almendra
o tierna como un higo.
Diccionario, una mano
de tus mil manos, una
de tus mil esmeraldas,
una
sola
gota
de tus vertientes virginales,
un grano
de
tus
magnánimos graneros
en el momento
justo
a mis labios conduce,
al hilo de mi pluma,
a mi tintero.
De tu espesa y sonora
profundidad de selva,
dame,
cuando lo necesite,
un solo trino, el lujo
de una abeja,
un fragmento caído
de tu antigua madera perfumada
por una eternidad de jazmineros,
una
sílaba,
un temblor, un sonido,
una semilla:
de tierra soy y con palabras canto.

miércoles, 6 de octubre de 2010

Yolanda del Río, Moneda de catorce pesos



Cuando te imploraba
que no me dejaras,
no me hiciste caso;
de mí te burlabas
y al final te fuiste
detrás de otros brazos.

Hoy que das la vuelta,
falto de cariño,
vienes a buscarme:
Me llegas diciendo
lo que, por vergüenza,
no habías de contarme.

Tienes el descaro
de jurar que nunca
pudiste olvidarme.

Si es que estás pensando
que soy como todas
las que te han amado:
Que las abandonas
y luego regresas
feliz a su lado,
puedes darte cuenta
que a mí no me importa
saber tu regreso;
ya no me interesa
saborear de nuevo
la miel de tus besos,
porque eres más falso
que cualquier moneda
de catorce pesos.


Una excesiva modestia en cuanto a su acumulación de juventud nos priva de saber el año de nacimiento de Yolanda del Río, aunque alguna aproximación algebraica podríamos intentar con el dato de que brilló como cantante en las décadas del '70 y '80 del pasado siglo y que todavía canta.
Contrataciones Yolanda Del Rio juanmanuel@yolandadelrio.com EE.UU. (209) 404-6490