jueves, 30 de septiembre de 2010

Borges, El tango























¿Dónde estarán?, pregunta la elegía
de quienes ya no son, como si hubiera
una región en que el Ayer pudiera
ser el Hoy, el Aún y el Todavía.

¿Dónde estará (repito) el malevaje
que fundó, en polvorientos callejones
de tierra o en perdidas poblaciones,
la secta del cuchillo y del coraje?

¿Dónde estarán aquellos que pasaron,
dejando a la epopeya un episodio,
una fábula al tiempo, y que sin odio,
lucro o pasión de amor se acuchillaron?

Los busco en su leyenda, en la postrera
brasa que, a modo de una vaga rosa,
guarda algo de esa chusma valerosa
de los Corrales y de Balvanera.

¿Qué oscuros callejones o qué yermo
del otro mundo habitará la dura
sombra de aquel que era una sombra oscura,
Muraña, ese cuchillo de Palermo?

¿Y ese Iberra fatal (de quien los santos
se apiaden) que en un puente de la vía,
mató a su hermano el Ñato, que debía
más muertes que él, y así igualó los tantos?

Una mitología de puñales
lentamente se anula en el olvido;
una canción de gesta se ha perdido
en sórdidas noticias policiales.

Hay otra brasa, otra candente rosa
de la ceniza que los guarda enteros;
ahí están los soberbios cuchilleros
y el peso de la daga silenciosa.

Aunque la daga hostil o esa otra daga,
el tiempo, los perdieron en el fango,
hoy, más allá del tiempo y de la aciaga
muerte, esos muertos viven en el tango.

En la música están, en el cordaje
de la terca guitarra trabajosa,
que trama en la milonga venturosa
la fiesta y la inocencia del coraje.

Gira en el hueco la amarilla rueda
de caballos y leones, y oigo el eco
de esos tangos de Arolas y de Greco
que yo he visto bailar en la vereda,

en un instante que hoy emerge aislado,
sin antes ni después, contra el olvido,
y que tiene el sabor de lo perdido,
de lo perdido y lo recuperado.

En los acordes hay antiguas cosas:
el otro patio y la entrevista parra.
(Detrás de las paredes recelosas
el Sur guarda un puñal y una guitarra.)

Esa ráfaga, el tango, esa diablura,
los atareados años desafía;
hecho de polvo y tiempo, el hombre dura
menos que la liviana melodía,

que sólo es tiempo. El tango crea un turbio
pasado irreal que de algún modo es cierto,
un recuerdo imposible de haber muerto
peleando, en una esquina del suburbio.

14 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola Señor, soy Eduvigues V.Redondo de República Dominicana, nuevamente, leí en Clarin que encontraron un poema inédito (así se dice?) de Borges... lo viste? Ah, también te goglee y vi tu cara por fin, sos bonito... Recordá que sigue pendiente tomarnos una birrita (como le dicen uds. a la cerveza) cerca de donde trabajo, aquí en Liniers, cerca de los puentes. Te mando un beso señor...

Gerana Damulakis dijo...

Borges, tango... maravilhas!

Nadia Hardy dijo...

Me causa gracia mi propia mente que consideró que Jorge Luis estaba parado en una esquina de Colonia del Sacramento.

Lisarda dijo...

hola Eduviges,siempre pienso en vos y todavía no sé tu estado civil, si sos casada, soltera, o todoterreno.
¡Qué cosas decís!Te aclaro que la foto mía que sale en Google, ha sido retocada por foto-chopp.

No sabía lo de Borges porque no leo Clarín, aunque supongo que para el público lector de Clarín TODOS los poemas de Borges son inéditos, no?

To be or not to beer!Cuando vos quieras, es decir...siempre.

Marta dijo...

Borges e tango...
gostei tanto, gostei mesmo muito muito.
um beijo grato,
marta

Andrea de Godoy Neto dijo...

"hecho de polvo y tiempo, el hombre dura
menos que la liviana melodía,"

Perfeito, como um tango que nunca se apaga.

beijos, Ignacio

Lisarda dijo...

El tango es a Borges como el folletín es al cuento: dos maravillas que se multiplican.

Lisarda dijo...

Nadia, esos farolitos y esa ventana nos llevan a la otra orilla;aunque se trate de San Telmo, tu mirada gestáltica intuye bien.

Rayuela dijo...

y Borges en mi recuerdo...

besos*

Sílc dijo...

De alguna manera


De alguna manera
tendré que olvidarte,
por mucho que quiera
no es fácil, ya sabes,
me faltan las fuerzas,
ha sido muy tarde
y nada más, y nada más,
apenas nada más.

Las noches te acercan
y enredas el aire,
mis labios se secan
e intento besarte.
Qué fría es la cera
de un beso de nadie
y nada más, y nada más,
apenas nada más.

Las horas de piedra
parecen cansarse
y el tiempo se peina
con gesto de amante.
De alguna manera
tendré que olvidarte
y nada más, y nada más,
apenas nada más.


Luis Eduardo Aute
Com carinho,
Sílvia

Lisarda dijo...

Marta, uma alegría reencontrarte por aquí,
um beijo.

Lisarda dijo...

Exatamente issa é a idéia, Andrea...

Lisarda dijo...

Silvia, a mí me pasa que cada tanto pienso en Borges, aunque no lo esté leyendo;es increíble pensar que hace 30 años era tema de conversación corriente.

Lisarda dijo...

É muito bonita a cancao de Aute, Silc, mas o meu espíritu está mais afim com Juan Gabriel em "Se me olvidó otra vez", em que, embora solo/a, fica enamorado/a.