domingo, 1 de junio de 2014

Pedro Calderón de la Barca, El silencio



Es el silencio un reservado archivo

donde la discreción tiene su asiento;

moderación del ánimo que, altivo,

se arrastrara sin él del pensamiento;

mañoso ardid del menos discursivo

y del más discursivo entendimiento;

pues a nadie pesó de haber callado

y a muchos les pesó de haber hablado.

 

Es, contra el más colérico enemigo
el más templado freno de la ira;
de la pasión el más legal testigo,
pues dice más que el que habla el que suspira;
de la verdad tan familiar amigo,
que a la simulación de la mentira
le destiñe la tez, pues cuanto errante
mintió la lengua, desmintió el semblante

   Es quietud del espíritu divina,

a quien el mundo contrastar no pudo;

de la modestia imagen peregrina,

que una mano da al labio, otra al escudo;

de cuantos sacrificios vio la indina

adoración, el pez, animal mudo,

prohibido fue; que a luz de sacrificio,

aún no estragó esta virtud el vicio.

 

 

Y si de hablar y de callar le dieron

tiempo al que más la perfección codicia,

fue porque al corazón árbitro hicieron

de su sinceridad o su malicia;

no porque del silencio no creyeron

ser el culto mayor de la justicia,

pues si a Dios en sus obras reverencio,

el idioma de Dios es el silencio.

 

Dígalo el cielo en el primero día

que el poder del Criador manifestaba,

pues en el cielo gran silencio había

mientras Miguel con el dragón lidiaba;

pues la tierra y la noche helada y fría

que humano le adoró, en silencio estaba;

y ya que árbitro fue de paz y guerra,

lo que le amaron digan cielo y tierra.


La escuela de Pitágoras cinco años

sabiamente lección de callar daba;

 la Tebaida, en sus cuerdos desengaños,

a callar solamente se juntaba;

pues si a sus propios filósofos y extraños

retórico el silencio doctrinaba

¿qué gimnasio se orló de más laureles

que el que cursaron fieles y no fieles?

 

Confieso que es una interior batalla,

por eso se corona el que pelea,

y para aquél que menos fuerte se halla

consejo fue de iluminada idea,

sacro proverbio en que se escribe: «O calla,

o algo di que mejor que callar sea»,

y si ha de ser mejor callar, calle entre tanto


el silencio, hasta ver si lo es el canto.


Fuente: Exhortación / panegírica al / silencio./ Motivada de su apóstrofe / «Psalle et Sile». / A la protección del / Eminentísimo Reverendísimo / Señor Don Baltasar de Moscoso y Sandoval, Carde- / nal Presbítero de la Santa Iglesia de Roma, del Tí- / tulo de la Cruz en Jerusalén, del Consejo de / Estado de su Majestad, Arzobispo de Toledo, / Primado de las Españas, y Gran Canciller / Mayor de Castilla, &c. / Por / Don Pedro Calderón de la Barca / Caballero de la Orden de Santiago, y Capellán / de su Majestad en su Real Capilla de los / Señores Reyes Nuevos, (s.l., s.a. [1661]), 6 hs.+12 fols.

 Reedición digital por Evangelina Rodríguez Cuadros, Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, 2000

Rodríguez Cuadros, Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, 2000