sábado, 11 de enero de 2014

Carlos Taboada, Rapiña (1973)



Noticia de  Wikipedia
Carlos Enrique Taboada Walker ( 1929 -  1997) fue un director y escritor de cine mexicano, galardonado con el Premio Ariel, que se caracterizó por manejar el género de terror y suspenso.
La recta final (1964) es la cinta con la que se estrena como director, y es una película cargada de intriga y tensión: Un grupo de Jokeys desean ganar una importante carrera, todos tienen motivos poderosos para obtener el triunfo a toda costa. A esta película le seguiría su célebre y tal vez la más conocida de sus películas Hasta el viento tiene miedo (1968) la película a pesar de tener un guion sencillo, logra cautivar y meter en la historia al espectador, y ha sido la culpable de haber quitado el sueño a las dos generaciones que le siguieron y que la vieron más por televisión que por el cine. Con un reparto excepcional y acertado, la cinta está plagada de un horror sutil, fino y tal vez por ello sumamente eficaz, distinto a todo lo que se había hecho hasta entonces. La historia se desarrolla en un internado para señoritas en donde se hace presente el fantasma de Andrea, quien se suicidó cinco años atrás, y parece ser que dejó por resolver algunas cuentas pendientes con una de las profesoras.
A esta terrorífica pero entrañable cinta, le seguiría una igualmente cautivadora, y con esas mismas virtudes El libro de piedra (1968) La pequeña Silvia, hija de un acaudalado hombre, tiene la rara costumbre de hablar y jugar con una estatua de un niño de piedra que lee un libro, la cual se encuentra en el jardín de la mansión. Lo que al principio parece un juego infantil de la pequeña Silvia, se va transformando hasta convertirse en una macabra situación para su institutriz y posteriormente para todos los demás.
Después de estas dos exitosas cintas tendría un receso dentro del terror gótico como se le ha calificado a estas dos producciones. Y vendrían cuatro interesantísimas cintas de suspenso escritas y dirigidas por él, rodadas todas ellas en 1970: El arte de engañarEl deseo en otoñoEl negocio del odioLa fuerza inútil. En estas cuatro cintas de un suspenso inquietante, sus personajes están ausentes de toda carga maniquea, no existen ni buenos ni malos, solo situaciones que los llevan a cometer bajezas o crímenes, dándoles a las historias un carácter además de hitchconiano, enormes cualidades dramáticas. Después se completaría la serie de suspenso con: Rapiña de 1973, historia interpretada magistralmente por Ignacio López Tarso y Germán Robles.
Al año siguiente retomaría su terror sutil y gótico con: Más negro que la noche 1975. Una herencia, una casona antigua, una vieja tía porfiriana, un gato negro y cuatro hermosas| mujeres son los elementos que entremezcla esta película en verdad aterradora. Y aunque suenen estos ingredientes a una narración ya muy trillada, la verdad es que Taboada consigue una obra muy bien lograda. Las víctimas del fantasma de esta malévola y vengativa tía mueren de puro y simple miedo al igual que el horror japonés que está muy de moda hoy en día.
La guerra santa (La cristiada) (1977) es su obra más ambiciosa y costosa, y Taboada la dirige y escribe con suma maestría. En esta cinta se cuenta la guerra fratricida que se desarrolló en los años 20 en el centro y noreste de México, y se puede ver claramente la indignación que le generó al director este hecho de sangre que ocasionó la ambición de la iglesia católica al azuzar y llevar a una guerra perdida a miles de campesinos aprovechándose de su ignorancia.
Pero inexplicablemente, luego de la bien lograda cinta: La guerra santa. Carlos Enrique Taboada se aleja del cine por siete largos años, escribe un guion únicamente (La coyota1983), para luego reaparecer con otra joya del misterio Taboadiano: Veneno para las hadas (1984). Verónica es una linda niña que presume de ser una bruja ante su compañera de escuela Flavia. Esta última al principio se muestra incrédula pero termina convenciéndose gracias a una serie de circunstancias fortuitas que según Verónica ha causado, valiéndose de sus poderes mágicos. La inocencia de estos juegos adquiere un matiz macabro, cuando Verónica le ordena a Flavia que la invite a unas vacaciones en el rancho de su familia, en donde podrá preparar un veneno para las hadas, quienes dice: son sus enemigas.
A diferencia de lo ocurrido con sus tres primeras cintas de este mismo corte, (Hasta el viento tiene miedoEl libro de piedra, y Más negro que la noche) Taboada recibió excelentes críticas por Veneno para las hadas. La cinta, estrenada en 1984, fue galardonada con cuatro premios Ariel, incluyendo los correspondientes a mejor película y mejor director. Sin embargo, las precarias condiciones de su exhibición y las escasas ocasiones en que ha sido transmitida por la televisión mexicana han provocado que ésta sea la menos conocida de las cintas de horror dirigidas por Carlos Enrique Taboada.
Veneno para las hadas también sería la cinta póstuma de su autor, quien después de filmarla se dedicó a la producción televisiva y a la escritura de argumentos para otros directores, hasta su fallecimiento ocurrido en 1996.
La crítica mexicana “tradicional” no se ha cansado de menospreciar el cine de Taboada a lo largo de 4 décadas, tal vez por no haber obtenido reconocimientos internacionales, pero el hecho es que esta cinta es parte ya del acervo emocional de millones de mexicanos que crecieron viéndola una y otra vez a través de la pantalla chica. Y la crítica mas mencionada como absurda es que este director carecía de estilo propio.  Sin  embargo, hasta el más neófito cinéfilo en charlas de cine suele mencionar la trilogía gótica de Taboada sin saber que pertenecen al mismo director.

Iván Farías Carrillo

¿Quién diablos es... Carlos Enrique Taboada? Los altibajos del miedo

Hablar de Taboada es hacer una verdadera labor de investigación, para encontrarnos que casi no hay nada sobre él. Sólo algunas referencias en la web de los fans de su tetralogía de horror, por llamarla de alguna forma; las diatribas despiadadas de los críticos vernáculos, las alabanzas de los extranjeros y las biografías sintéticas en libros especializados. Pero con todo eso podemos hacer un mapa de quién era este extraño director, aunque debemos advertir que no sería más que una somera aproximación.
De un lado tenemos al hombre de cine que desde niño pisa el plató y tiene para sí todo un mundo de fantasía. Hijo de actores (Julio Taboada y Aurora Walter, quienes nunca destacaron), se dedica desde un inicio a la escritura de guiones. En esto fue muy, pero muy prolífico. Comienza en la naciente televisión, realizando adaptaciones y guiones para todo tipo de programas. Se calcula que en 1965 había hecho más de un millar de obras para la pantalla chica, actividad que no dejaría de realizar hasta su muerte. Porque, extrañamente, vivía una relación de amor-odio con el cine. Relación que lo llevaría abandonar en varias ocasiones el oficio cinematográfico.
Su primer guión para la pantalla grande es Kid Tabaco (1954), una historia plagada de pretensiones sobre el medio boxístico, que le fue pedida ex profeso para el cine. Mientras Taboada hacía una historia con referencias "intelectualoides" a los mitos del pugilismo, entre ellos el Kid Azteca, el realizador asignado no lograba sacar ningún provecho de la historia. A varios años de distancia, podría parecer que el mayor error de esta cinta no fue el trabajo de Carlos Enrique, sino del realizador de maquila. Taboada se siente tan mal por esa película que abandona el cine por cinco años. Es tanto su coraje con el director que despotrica contra la cinta en alguna revista de moda: "Cambió los personajes, a los secundarios los hizo protagonistas… No fue capaz de entender la esencia de la historia."
Y es que por otro lado Taboada, era un ser con pretensiones, con ínfulas de artista revolucionario y con una cultura amplia que le ayudará en contadas ocasiones, como se verá en su posterior filmografía. Esta mal empiezo lo perseguiría toda su vida, porque sus argumentos siempre serían dirigidos por pésimos directores. Inclusive… él mismo.
Hay que aclarar que en ese tiempo se vivía la caída estrepitosa del cine nacional, debido, principalmente a que nunca se consolidó una industria de calidad que pudiera hacer frente a la competencia que vendría inmediatamente después de la guerra. Así que acabando dicho conflicto internacional y regresando el poder del motor económico, las cinematografías norteamericanas y europeas volvieron por sus fueros. Taboada se encontró de improviso con cineastas que en realidad eran maquiladores. Casas productoras que no apostaban por la calidad, sino por hacer "productos vendibles", echando mano de los ganchos mercadológicos que fueran: coproducciones, importando cómicos, directores o actores, todo con argumentos pueriles, que supuestamente iban a interesar al público. Como se ve, desde esa época los dueños de los medios pensaban que la gente era estúpida. Taboada tiene que acoplarse a ese medio rápidamente, por lo que decide trabajar en los seriales, tan de moda en ese entonces, retomados como una forma de volver a interesar a la audiencia.
Esto lo lleva a realizar una sarta de cintas sobre un personaje mítico de nuestro país, Chucho El Roto (1959). En la primera entrega Chucho El Roto es atrapado y va contando su azarosa vida, empezando por los hechos más recientes hasta llegar a sus orígenes . Desde esos primeros trabajos ya se veía que tenía una vena fantástica inacabable y un conocimiento de la mitología de nuestro país. A pesar de que eran sólo sus historias, la trama marcaba ya muy bien sus pasiones.

Debido al éxito de este serial le es ofrecido otro, ahora dedicado expresamente al terror (en este caso al humor involuntario con sus dosis vampíricas y seudogóticas).La Maldición de Nostradamus(1960-1962) es el serial más absurdo, naif y divertido que se ha dado en nuestro país. Con actores caídos en desgracia (por ejemplo el por siempre encasillado Germán Robles, el perdedor perpetuo Julio Alemán y un anciano Domingo Soler), Taboada supo mezclar diferentes personajes clásicos con leyendas y mitos de nuestro país y del mundo. Dándose rienda suelta para hacer y deshacer, logrando una divertida historia que raya en lo surreal.
Haciendo una mancuerna perfecta con su coguionista Alfredo Ruanova, narra la historia del hijo de Nostradamus (sic) que muy enojado va a reclamar a la Sociedad de Investigaciones Paranormales (sic) que reivindiquen el nombre de su padre. Como no le hacen caso, se convierte en un vampiro (caray, de verdad) y cobra venganza contra todos; inclusive a Domingo Soler, interpretando a un Profesor Durán de franco humor involuntario.
De alguna manera se entiende muy bien con Alfredo Ruanova y juntos hacen los guiones y adaptaciones de infinidad de cintas. Desde temas rancheros (Los Inocentes, con Julio Alemán, donde intentan darle un giro a este tema recurrente en el cine nacional) hasta los que siempre le llamaron más la atención, los de terror.
ORLAK, EL INFIERNO DE FRANKENSTEINJunto con Ruanova escribe Orlak, El Infierno de Frankestein (1960), verdadera obra de culto y donde vuelven a hacer su mezcla indigesta de literatura gótica, brujería, alta tecnología (por decirlo de algún modo) y ateísmo. Porque, entre otras cosas, Taboada era anticlerical y ateo. Un asesino llamado Jaime (Joaquín Cordero), a principios de siglo XX se encuentra en la cárcel con el mismísimo doctor Frankestein; un Andrés Soler frío, que sabía en lo que se metía.
Jaime escapa y ayudado por los consejos del doctor, hace un monstruo con armazón de metal y carne humana. La bestia recibe el nombre de Orlak, porque según los personajes "significa invencible para los dálmatas antiguos". La película después deriva en una serie de asesinatos y persecuciones que plagian en mucho al Moderno Prometeo de Shelley. Sin embargo, la cinta a pesar de sus desatinos, de las pésimas actuaciones y de los lugares comunes (el fuego fascina y mata a los monstruos cinematográficos) se percibe ese aire de cientificismo ateo que impregnó en sus posteriores personajes. Además del juego de que la bestia tuviera el rostro de su creador.
Después, escribirían juntos El Espejo de la Bruja (1960), donde se plasmaría su gusto por el esoterismo y las historias truculentas ambientadas en el pasado. El inicio es de antología, con aguafuertes de Goya moviéndose de fondo se hace una breve introducción a la brujería. Pero la cinta es pésimamente dirigida y sólo nos deja una sonrisa en el rostro por lo mal realizada. Caray, las referencias a Blanca Nieves con su espejo que siempre dice la verdad son francamente risibles.
Luego concebiría otros seriales y adaptaciones malísimas, a veces haciendo equipo con la familia De Anda. El Charro Negro en chafísimas aventuras, que de vez en cuando retransmiten en las diferentes televisoras. Y llevaría a la pantalla grande una historieta de dudosa calidad,Almagrande, con una canción horrible como tema principal.
Para ese momento Taboada ya era un negro cinematográfico hecho y derecho, un argumentista seguro que vivía a destajo de su trabajo, además de ser una parte importante de los Estudios América, donde se desempeñaba como Jefe del Departamento Literario. Al mismo tiempo, acorde a su parte de “artista sensible”, dirige en 1964 una obra de teatro,Después de Nada que pasa sin pena ni gloria. Porque Taboada, como dije anteriormente, nunca quitó el dedo del renglón de hacer obras “serias” e “intelectualizadas”.
Por eso, cuando llega el Primer Concurso de Cine Experimental decide entrar y probar suerte. En 1965 produce, escribe y dirige El Juicio de Arcadio, la que podríamos considerar su primera película de autor. Es de todos conocido que este concurso tuvo en competencia varios directores que a la postre serían piedra angular del cine de años posteriores. Roberto Gavaldón, por decir un nombre.
HASTA EL VIENTO TIENE MIEDO
Una escena de Hasta el Viento Tiene Miedo
Primero tiene problemas para rodarla. Y es que entre los participantes se tenían que ayudar a realizar las obras, pero por sus antecedentes nadie quería asistirle. Claro, después de un bodrio como Recta Final (una cinta sobre carreras de caballos) y de sus conocidos guiones, nadie quería arriesgarse a que le tocara un poco de mierda.
Carlos Enrique Taboada, empero, acaba feliz con su película. Dice de ella en una entrevista para El Gallo Ilustrado del periódico El Día, que es la “película que quería hacer…” “…mi película es atea, sin concesiones, anticinematográfica, antipatriótica, antirreligiosa, antimilitarista, es discursiva y existencialista”.
Con todo, la crítica la trató con la punta del pie. El maestro Jorge Ayala Blanco, con su peculiar estilo, la vapuleó con singular alegría: “No se trata propiamente de un filme sino de una colección de discursos... Imposible tomar en serio tal acumulación de mala literatura simbólica y lugares comunes sobre el ateismo, antintelectualismo, antimilitarismo y freudismo, producto de alguna superficial lectura de verdaderas obras literarias… y como es de suponerse, el director… ahogado por la demagogia imprecatoria de su summa de la sabiduría humanística, ha olvidado por completo los aspectos formales del filme. Tanto por la desorbitada expresión física de los ojos pelones y cuerpo abatido por la duda que exige a sus actores como por las torpezas de encuadre e iluminación efectista.” Y así por más párrafos. José de la Colina, más conciso, dijo entre otras cosas, que “La Técnica de Taboada podría definirse como el daguerrotipo parlante.”
Taboada, lejos de abandonar la dirección o el oficio cinematográfico por las terribles críticas, sigue escribiendo guiones, ya muy alejado del terror. Realiza el argumento de algunas comedias anodinas y pueriles, que van a caer a directores de la misma calaña que las historias. Pero sucede algo, con seguridad un golpe en la cabeza (trato de explicarme lo tremendo del cambio), que lo hace escribir y dirigir una excelente película en 1966: Hasta el Viento Tiene Miedo.
Además de lo extraño del título para ese entonces, la cinta se revela como un trabajo maduro, sólo deficiente en algunas actuaciones y en la producción. Esta película toma el lugar cerrado de un internado para señoritas y desarrolla una intrigante y sólida historia de miedo. Debido a que la directora del internado atrapa a un estudiante asomándose a un campanario al cual está prohibido el acceso, la estudiante y sus amigas son castigadas con pasarse las vacaciones dentro del internado. Empero, poco a poco se darán cuenta que la directora y la escuela misma guardan un secreto macabro. Taboada echa mano de la oscuridad, del sugerir sobre el mostrar para provocar sobresaltos. Demuestra una capacidad innata para contar historias de miedo, con apenas unos cuantos recursos: un paneo en la oscuridad, el sonido del viento en los campos abiertos, las ventanas azotándose y la penumbra de la escuela.
MARGA LÓPEZLa actuación de Marga López como la malvada Bernarda, la directora del colegio, hace un contraste perfecto con las frágiles alumnas. Taboada se las arregla para evitar los diálogos cargados y las referencias anticlericales, aunque de facto, la cinta es abiertamente atea. Curiosamente acepta la existencia de entidades paranormales, porque hay una posesión por parte de un espíritu y con esto acepta la vida más allá de la muerte.
Por momentos la cinta parece convertirse en uno de esos trabajos donde al final se revela que no hay nada sobrenatural y que todos los acontecimientos son perfectamente explicables, pero no sucede así. Taboada decide arriesgarlo todo y contenido, pensando bien cada escena, nos da una cátedra sobre el cine fantástico hecho en México.
Y es que, como afirma Emilio García Riera: “Se apreció en su momento el intento en Taboada de crear una atmósfera ominosa sin el auxilio de la truculencia barata. “ Claro, en su monumental Historia Documental del Cine Mexicano.
HASTA EL VIENTO TIENE MIEDO
Y es que en nuestro país el cine fantástico siempre ha sido denostado, con justa razón, porque hay contadas películas nacionales que se salvan de la quema. Son pocos, muy pocos los realizadores que entienden las posibilidades poéticas de los subgéneros, llámense terror, policiaco, ciencia ficción. Por lo regular este tipo de cine siempre es la mezcla de lucha libre con argumentos absurdos o surrealistas y un presupuesto paupérrimo. Nadie lo toma en serio y los cómicos hacen las delicias del gran público ridiculizando la fantasía.
Taboada se lo toma en serio y realiza esta cinta, que sin ser la gran obra logra poner un poco de empeño en el trabajo de otros realizadores. Ni Marga López creía en su momento enHasta el Viento tiene Miedo: “Nunca creí que esta película tuviera éxito y sin embargo gustó mucho; todavía a mucha gente le sigue gustando, les sigue provocando miedo, les sigue asustando” según una entrevista dada a De la Vega.

En el año olímpico, 1968, logra dirigir otra cinta de miedo, dividida en segmentos. Unos revolucionarios se dedican a contarse historias mientras esperan en una trinchera la llegada de los refuerzos. La anécdota al estilo El Decamerón, se adapta muy bien al descontrolado tiempo revolucionario. Taboada vuelve a mostrar que seguramente en su infancia oía cientos de historias y leyendas, de esas que cada vez menos circulan de boca en boca. Historias que se daban en los pueblos y que eran recordadas cuando se iba la luz o no había televisión para evitar hablar entre nosotros. La Trinchera se revela como una buena película de terror.
EL LIBRO DE PIEDRA
EL LIBRO DE PIEDRA
Al siguiente año dirige la que para muchos es su mejor película, El Libro de Piedra (1969). Marga López vuelve a confiar en Taboada, al igual que Joaquín Cordero. El Libro... cuenta la historia de una extraña relación entre una niña y un niño fantasma que vive atrapado en una estatua de piedra. Taboada logra recrear esa atmósfera al parecer inocua, pero que con el transcurrir de la historia, de los giros propios de la trama se vuelve insoportable, por la tensión que va creando. Recurriendo expresamente a mitos que podríamos llamar mexicanos y modernos, nos cuenta algo que podríamos haber oído en alguna tranquila noche de terror. La vuelta de tuerca al final es memorable.
Es cierto, la cinta tiene una clara referencia a The Turn of the Screwde Henry James, pero la historia es bien asimilada y sirve únicamente como influencia. Además, Marga López demuestra que puede tomar cualquier papel y darle nueva vida, no así el resto del reparto, que va de lo bueno a lo aceptable. Asimismo, la producción demuestra su falta de presupuesto en algunos casos y de planeación en otros. Pero a la gente poco le importa eso, así que de inmediato se volvió una cinta de culto. Es un evento importante cada vez que la retransmiten en la TV, no con la frecuencia que uno quisiera.
La crítica la recibe bien y hasta elogia una vez más la capacidad de Taboada de asustar con muy pocos elementos, la atmósfera que logra de incertidumbre y misterio y esta capacidad para hacer una cinta universal.
Para ese momento Taboada podría haber se visto librado del infracine, pero vuelve al destajo cinematográfico. Dirige algunas cintas más o menos buenas y escribe guiones pésimos para el Santo (Santo en Anónimo Mortal) y para Blue Demon (Blue Demon en la Mafia Amarilla). Es hasta 1975 que filmaría otra de sus cintas minimalista de miedo. Más Negro que la Noche retoma el aire claustrofóbico, las relaciones de amistad entre las mujeres y el recurso de sugerir en vez de mostrar de su pasada obra, Hasta el Viento Tiene Miedo. Es más, hasta repite actrices (Marga López). De nueva cuenta el mal proviene de algo cotidiano y por lo mismo cercano. En este caso un gato negro. Con guiños a cuentistas clásicos de terror (el más visible, Poe) y de nueva cuenta a las leyendas urbanas, conserva esa solidez de su anteriores trabajos.
Para ese momento Taboada ya era un director de culto en Estados Unidos y Europa, por lo que tuvo corrida comercial en aquellos lugares. Blacker Than The Night, fue bien aceptada, pero ni eso le valió para poder dedicarse expresamente a esta vertiente del terror. También podía ser que no quería. Los años posteriores escribe algunos guiones para seguir viviendo y después dirige La Guerra Santa (1977), una cinta bastante aceptable sobre la guerra cristera que se dio principalmente en el Bajío mexicano.
Es hasta 1984 que dirige su última obra, que se ha convertido rápidamente en un hito subterráneo. Veneno para las Hadas (1984), llamada en Estados Unidos y el resto del mundoThe Evil Fairies. En esta cinta Taboada ya es dueño de todos sus recursos y sabe que resortes apretar para conseguir la tensión necesaria. Taboada cuenta con mucha inteligencia la historia de una niña malaleche que está convencida de ser bruja y que por lo mismo desea acabar con su Némesis natural, las hadas. La pequeña (en ese entonces) Ana Patricia Rojo, nos enamora con su inteligencia, con sus conjeturas, con su odio pensado y repensado contra las demás niñas bobas de su clase. Además, Taboada decide quitarse de tapujos y muestra una sensualidad siempre sugerida en sus otros trabajos, pero que en esta, su última cinta decide explotar al máximo. Y la Rojo se presta al juego, enseñando cándidamente parte de su blanca piel y su sonrisa coqueta.
En esta película Taboada confirma sus obsesiones, su gusto por las leyendas, por las historias de parecidos, por la crueldad que se esconde tras cada ser humano, por muy cuerdo que se vea. Una vez más los citadinos son enfrentados con el campo, con el ambiente rural y vuelven a salir muy mal parados. La provincia para Taboada es el lugar que no respeta leyes, más que las mágicas, porque lejos del asfalto, las limpias, los brujos y los espectros cobran una existencia muy real. El campo es el detonante para que la pequeña bruja decida eliminar con veneno y fuego a la aburrida hada de su amiga.
VENENO PARA LAS HADASVeneno para las Hadas, al igual que sus otras cintas recibe muy mal distribución y es casi imposible verla en las televisoras. Sin embargo, esta, su obra póstuma sería la que mejor conjuga su estilo neogótico dicen unos, minimalista digo. Si bien es cierto que Taboada intercambia los castillos por viejas casas coloniales y los fantasmas con cadenas por otros más modernos no creo que haya sido esa su intención.
Es curioso, pero la obra de Hideo Nakata, tiene paralelismos muy interesantes con la obra de Taboada. Es decir, Nakata también logra crear miedo sin la necesidad de sangre salpicando por todos lados. Además de que la presencia de los fantasmas es aceptada de una manera natural. Uno nunca duda de que eso pueda pasar. Pero las relaciones humanas son más importantes que los "sustos". La niña de El Libro de Piedra, Mariana, también tiene severos problemas de adaptación causados por la muerte de su madre, como los tiene Numiko, en Dark Water. Además, la relación entre los personajes principales en Ring es tan extraña como la relación que tienen los padres de Fabiola en Veneno para las Hadas.
Taboada todavía escribiría algunas cintas más antes de morir del corazón. En televisión escribiría, dirigiría y produciría algunos capítulos de la serie de culto La Telaraña (1986-1988), que se transmitía en horario estelar por el canal de las Estrellas. La Telaraña no era propiamente de terror, sino de melodramas perfectamente bien realizados; que muchas veces rayaban en otros géneros, como el policiaco, el suspenso y hasta el miedo. La Telarañamarcó una buena época dentro de la televisión mexicana al lado de esa otra serie de cultoHora Marcada.
Carlos Enrique Taboada poco a poco refinó su estilo, pero no dejó de ser colaborador de grandes bodrios cinematográficos, como Dos Tipas de Cuidado y Pasaporte a la Muerte. Moriría después de hacer la adaptación de la cinta Reclusorio en 1995, que dirigiría Ismael Rodríguez.
Sea pues, este texto un breve homenaje a ese Taboada que me asustó de niño.