viernes, 1 de marzo de 2013
martes, 26 de febrero de 2013
Las cinco vocales del castellano en una sola palabra
La famosa escritora española Lucía Echevarría, ganadora del Premio Planeta, dijo en una entrevista, que "murciélago" era la única palabra en el idioma español que contenía las 5 vocales.
Un lector, José Fernando Blanco Sánchez, envió la siguiente carta al periódico ABC, para ampliar su conocimiento.
Carta al director del diario ABC |
Mi estimada señora, piense un poco y controle su "euforia". Un "arquitecto" "escuálido", llamado "Aurelio " o "Eulalio", dice que lo más "auténtico" es tener un " abuelito" que lleve un traje "reticulado" y siga el"arquetipo" de aquel viejo " reumático" y "repudiado", que "consiguiera" en su tiempo, ser "esquilado" por un " comunicante", que cometió "adulterio" con una "encubridora" cerca del " estanquillo", sin usar "estimulador".
Señora escritora, si el "peliagudo" "enunciado" de la "ecuación" la deja "irresoluta", olvide su "menstruación" y piense de modo "jerárquico".
No se atragante con esta "perturbación", que no va con su "milonguera" y "meticulosa " "educación".
Señora escritora, si el "peliagudo" "enunciado" de la "ecuación" la deja "irresoluta", olvide su "menstruación" y piense de modo "jerárquico".
No se atragante con esta "perturbación", que no va con su "milonguera" y "meticulosa " "educación".
Y repita conmigo, como diría Cantinflas:
¡Lo que es la falta de ignorancia!

martes, 5 de febrero de 2013
domingo, 3 de febrero de 2013
H.P.Lovecraft, El libro

Lovecraft retratado por el genial Virgil Finlay
El libro
El lugar era oscuro y polvoriento y medio perdido
en una maraña de viejos callejones junto a los muelles,
apestando a algo extraño traído de los mares,
y con curiosos jirones de niebla que el viento del oeste dispersaba.
Pequeños pedazos romboidales, oscurecidos por el humo y la escarcha,
solo mostraban la pilas de libros, como árboles retorcidos
pudriéndose del suelo al techo…acumulación
de un saber antiguo que se desmoronaba a bajo coste.
Entré, hechizado, y de un montón cubierto de telarañas
cogí el volumen más cercano y lo hojeé al azar,
temblando al leer raras palabras que parecían guardar
algún secreto, monstruoso si uno lo supiera.
Después, buscando algún vendedor versado en el oficio,
no pude encontrar más que una voz que reía.
The book
The place was dark and dusty and half-lost
In tangles of old alleys near the quays,
Reeking of strange thing brought in from the seas,
And with queer curls of fog that west winds tossed,
Small lozenge panes obscured by smoke and frost,
Just showed the books, in piles like twisted trees,
Rotting from floor to roof-congeries
Of crumbling elder lore at little cost.
I entered, charmed, and from a cobwebbed heap
Took up the nearest tome and thumbed it through,
Trembling at curious words that seemed to keep
Some secret, monstrous if only one knew
Then, looking for some seller old in craft,
I could find nothing but a voice that laughed.
Nota- Lovecraft vivió su vida corporal entre 1890 y 1937; su vida mental transcurrió añorando el siglo XVIII, con el que estaba plenamente identificado.En There are more things, relato perteneciente a El libro de arena (1975) Borges le rinde homenaje desde la misma dedicatoria.
jueves, 31 de enero de 2013
Juliette Greco+ Mylene Farmer, Déshabillez-moi
Deshabillez-moi
Déshabillez-moi,
Oui, mais pas tout le suite, pas trop vite
Sachez me convoiter, me désirer, me captiver
Déshabillez-moi, déshabillez-moi
Mais ne soyez pas comme, tous les hommes,
Sachez me convoiter, me désirer, me captiver
Déshabillez-moi, déshabillez-moi
Mais ne soyez pas comme, tous les hommes,
trop pressés.
Et d´abord, le regard
Tout le temps du prélude
Ne doit pas être rude, ni hagard
Dévorez-moi des yeux
Mais avec retenue
Pour que je m´habitue,
Et d´abord, le regard
Tout le temps du prélude
Ne doit pas être rude, ni hagard
Dévorez-moi des yeux
Mais avec retenue
Pour que je m´habitue,
peu à peu...
Déshabillez-moi,
déshabillez-moi,
Oui, mais pas tout le suite, pas trop vite
Sachez m´hypnotiser, m´envelopper, me capturer
Déshabillez-moi, déshabillez-moi
Avec délicatesse, en souplesse, et doigté
Choisissez bien les mots
Dirigez bien vos gestes
Ni trop lents, ni trop lestes, sur ma peau
Voilà ça y´est, je suis
Frémissante et offerte
De votre main experte,
allez-y...
Déshabillez-moi, déshabillez-moi
Maintenant tout de suite, allez vite
Sachez me posséder, me consommer, me consumer
Déshabillez-moi, déshabillez-moi
Conduisez-vous en homme
Soyez l´homme...
Agissez!
Déshabillez-moi, déshabillez-moi
Et vous...
déshabillez-vous!
Déshabillez-moi,
déshabillez-moi,
Oui, mais pas tout le suite, pas trop vite
Sachez m´hypnotiser, m´envelopper, me capturer
Déshabillez-moi, déshabillez-moi
Avec délicatesse, en souplesse, et doigté
Choisissez bien les mots
Dirigez bien vos gestes
Ni trop lents, ni trop lestes, sur ma peau
Voilà ça y´est, je suis
Frémissante et offerte
De votre main experte,
allez-y...
Déshabillez-moi, déshabillez-moi
Maintenant tout de suite, allez vite
Sachez me posséder, me consommer, me consumer
Déshabillez-moi, déshabillez-moi
Conduisez-vous en homme
Soyez l´homme...
Agissez!
Déshabillez-moi, déshabillez-moi
Et vous...
déshabillez-vous!
(Letra: Robert Nyel/ Música:Gaby Verlor)
Notas de Lisarda
* Entre la versión de Juliette Greco (1967) y la de Mylene Farmer(1988) hay algo más que 20 años: hay un cambio de mentalidad.
La gestualidad de Juliette Greco es mínima, casi oriental; por contrapartida, en sensualidad y sugestión del tempo- un moderato espressivo químicamente puro- es superior.
Con todo, Mylene Farmer sale airosa en el difícil arte de hacer un cover ya fosilizado en la memoria auditiva del público, porque ¿cómo ser más sugerente sin caer en lo explícito?
Mylene lo consigue: su público no es el público sesentista, este público va a aplaudir -además de su voz-su desenfado, su vendetta femenina, su impaciencia física.
*En la candente mañana de enero en que me puse a releer los sonetos de Garcilaso, me detuve aquí:
En tanto que de rosa y azucena
se muestra la color en vuestro gesto,
y que vuestro mirar ardiente, honesto,
enciende al corazón y lo refrena;
La canción -y el fraseo- de Juliette Greco se entrelazaron en mi memoria al saborear, en voz alta, la relajada tensión del soneto.
* Lejos de Garcilaso, pero en la misma encrucijada de resonancias, leo:
Entonces nos ordenó: hagan lo mismo, pero observen que el tiro de arco
no está destinado a fortalecer los músculos. No deben estirar la cuerda aplicando
todas sus fuerzas sino procurando que trabajen las manos únicamente, mientras
que los músculos de brazos y hombros permanecen relajados como si contemplaran
la acción sin intervenir en ella. Sólo cuando hayan aprendido esto cumplirán
una de las condiciones en que el tiro "se espiritualiza".
-"Sólo porque usted no está realmente desprendido de sí mismo, por eso lo
siente. Y sin embargo, es todo tan sencillo. De una simple hoja de bambú usted
puede aprender de qué se trata. Bajo el peso de la nieve se inclina, más y más. De
repente, la carga se desliza y cae, sin que la hoja se haya movido. Igual que ella,
permanezca en la mayor tensión, hasta tanto el disparo "caiga". Así es, en efecto:
cuando la tensión está "cumplida", el tiro tiene que caer, desprenderse del arquero
como la nieve de la hoja, aun antes que él lo haya pensado".
"Me pongo frente al blanco de modo
que tengo que verlo, aunque no me fije en él intencionalmente. Pero por otra parte
sé que el verlo no es suficiente, que no decide, ni explica nada, porque veo el blanco
como si no lo viera."
Eugel Herrigel, Zen en el arte del tiro con arco

miércoles, 30 de enero de 2013
Patricio Pron, Una cierta literatura "chabona"
BLOG DE PATRICIO PRON
Un infortunado lector de novelas argentinas recientes decide que necesita una ducha. Crédito de la imagen, Vèlia Bach (más, aquí: http://veliabach.blogspot.com.es/)
A raíz del hecho de que no es posible corregir el pasado, uno se ve tentado a considerar que la historia de la literatura argentina, como la de todas las literaturas nacionales, no puede ser objeto de una reescritura, en el sentido de que nadie puede eliminar de ella a un autor o modificar las fechas que la conforman, pero un puñado de publicaciones recientes de autores de ese país parece señalar que en esto, también, Argentina es la excepción que confirma la regla.
Los libros de los que hablo narran singularmente una sola historia, como si sus autores se limitaran a copiarse los unos a los otros. Esa historia es la del propio autor o autora del libro, el o la cual, a pesar de venir de un ámbito social o familiar en el que no se lee, acaba descubriendo los libros y convirtiéndose en escritor o en escritora, de lo que el libro que uno tiene en las manos pretende ser testimonio suficiente. En la mayor parte de los casos, sin embargo, no es suficiente, pero eso importa poco (tampoco parece importar que estos libros, que pretenden ser la expresión de una visión individual y, por lo tanto, única, sean todos tan parecidos entre sí, curiosamente). Más importante es que estos libros parecen venir a decir que sólo se puede escribir acerca de la experiencia personal y que la verdad que subyacería a la escritura de la experiencia (naturalmente, una verdad relativa, ya que hablamos de literatura) sería suficiente para que esa escritura adquiriera el estatuto de lo literario mas allá de su pobreza técnica y argumental.
No es irrelevante mencionar que estos libros han sido escritos por autores cuyas experiencias formativas tuvieron lugar en la década de 1990; de hecho, si sus obras tienen algún valor, éste consiste en ser el equivalente literario de lo que en esa década fue bautizado como "rock chabón", una etiqueta que, como todas ellas (y me viene a la memoria una particularmente superflua: "Nueva Narrativa Argentina"), servía para crear una tendencia mas que para ponerle nombre: una especie de versión intelectualmente degradada y musicalmente pobre del rock a la The Rolling Stones cuyo tema era la vida cotidiana de aquellos que habían sido excluidos del (imaginario) bienestar económico de esa década en Argentina. Su regodeo en la marginalidad y en la precariedad material e intelectual y su elitismo (necesariamente populista, pero no por ellos menos excluyente) fueron perfectamente funcionales al orden que decían rechazar, ya que no dotaron a sus consumidores de ninguna herramienta para poner fin a su exclusión, que celebraban y promovían con un gesto de rechazo; creyendo estar en la disidencia (llamada "el aguante" en aquellos años), el "rock chabón" se puso de esa manera del lado del consenso, ya que musicalmente (pero no sólo musicalmente) era un movimiento conservador: uno no puede evitar confirmarse en la idea de que su remedo literario también lo es.
Claro que, aunque quizás haya algo de eso, estas consideraciones tienen una importancia secundaria en relación a la que parece la principal característica de los textos a los que hago referencia: todos ellos practican un cierto tipo de reescritura (algunos dirán "una corrección") de la historia literaria argentina tras la cual nada relevante ha sucedido desde, digamos, las bienintencionadas páginas de los autores de Boedo. Por consiguiente, cabe decir, es una literatura definitivamente antiborgeana, lo que sería perfectamente legitimo de no ser porque el suyo no es un gesto de rechazo sino de negación (Borges no sucedió nunca, digamos) y porque esa negación no está dirigida a los textos de Borges sino a la libertad que el autor de "El Aleph" nos otorgó a los escritores argentinos en 1932: la de disponer de toda la tradición occidental para escoger nuestros referentes, nuestros temas, nuestras formas.
Se trata, pues, de un curioso escenario contrafáctico para la literatura argentina en el que nunca nadie ha escrito "El escritor argentino y la tradición" y, por consiguiente, la literatura argentina es muchísimo menos rica. No me desagradan los escenarios contrafácticos y las ucronías, pero me parece inevitable decir que la literatura de esa Argentina imaginaria sería una literatura que excluyera por completo la obra de aquellos autores que (como Ricardo Piglia, Fogwill, Osvaldo Lamborghini, Marcelo Cohen, Alan Pauls y algunos otros) encontró una solución productiva a la pregunta de "qué hacer" con y después de Borges. Una literatura, en fin, que propone la exclusión en nombre del fin de la exclusión que sus autores alguna vez padecieron, que renuncia a los bienes no sólo materiales de una tradición rica por una especie de rechazo fundamental a la riqueza, una literatura que renuncia a su naturaleza de artefacto en nombre de una "originalidad" de expresión y de una "verdad" de la experiencia que, pienso, son cualquier cosa menos literatura. Nada singular en un país que, como Argentina, suele articular su historia en torno a oposiciones binarias, pero una notable pérdida para la literatura argentina y para sus lectores. No una tragedia, ya que casi ninguna cosa en literatura es de vida o muerte (excepto para algunos de los que la escribimos), pero si una manifestación de que algo parece haberse torcido y es necesario enderezarlo antes de que sea demasiado tarde. Empobrecer la literatura en nombre de un presente de empobrecimiento no es ofrecer ninguna resistencia a ese empobrecimiento: es contribuir a él, celebrarlo, hacerlo posible, y éste no es únicamente un problema literario; es un problema político: es decir, un problema de todos nosotros, no sólo de aquellos que nos contamos entre los lectores de estas obras.
[Publicado el 03/1/2013 a las 12:15
Fuente: http://www.elboomeran.com/blog/539/blog-de-patricio-pron/
Patricio Pron (Rosario, 1975) es cuentista y novelista. Su libro más reciente
es La vida interior de las plantas de interior (2013) publicado por Mondadori.
martes, 29 de enero de 2013
Takeshi Kitano, Aquiles y la tortuga (2008)
LAS PARADOJAS DEL ARTE | por Santiago García
La nueva película de Takeshi Kitano presentada en el BAFICI –un festival que siempre le ha dado un espacio al realizador- es una amarga comedia que reflexiona acerca del arte y el artista. Una película original, melancólica y a la vez ácida sobre la desesperada búsqueda –genuina o no- por crear una obra trascendente.
La nueva película de Takeshi Kitano presentada en el BAFICI –un festival que siempre le ha dado un espacio al realizador- es una amarga comedia que reflexiona acerca del arte y el artista. Una película original, melancólica y a la vez ácida sobre la desesperada búsqueda –genuina o no- por crear una obra trascendente.
El realizador y actor Takeshi Kitano es lo que se conoce como un hombre renacentista, alguien capaz de desarrollar con éxito los más variados talentos. Para disfrutar aun más de su último film Aquiles y la tortuga, vale la pena repasar un poco su biografía.
Nacido en Tokyo en 1947, Takeshi Kitano tuvo un padre alcohólico de profesión pintor de brocha gorda y una madre muy estricta que hizo todo lo posible para que, a pesar de todos los problemas familiares, el pequeño Takeshi se abriera camino. Los comienzos de Kitano fueron cercanos a la comedia, como artista de variedades. Beat Takeshi -tal es su nombre cuando actúa- parecía destinado a la comedia, su éxito en la televisión, en un programa de concursos, lo llevaba por el camino de la fama, aunque no necesariamente por el del arte. Compuso canciones y se lanzó también a la actuación, pero en cine. Fue a fines de la década de los ochenta cuando surgió la posibilidad de dirigir también un film protagonizado por él. Con Violent Cop nacería el Kitano que -paradójicamente- es más famoso fuera de Japón, aun cuando su cine no es popular. Una década más tarde, ya se había convertido en uno de los directores más originales y valiosos del cine contemporáneo. Kitano no sólo dirige y actúa, también suele hacer el guión y el montaje de muchas de sus películas. A esto hay que sumarle su pasión por la pintura -algo que se puede apreciar en varios de sus films, incluido Aquiles y la tortuga- y una notable habilidad para bailar tap, un detalle que también aprovechó en alguna de sus películas. Este insólito personaje tardó en ser reconocido como artista cinematográfico en su país de origen, donde no podían concebir el gran cambio. Fue recién con Flores de fuego (Hana-Bi, 1997) y su premio en el Festival de Venecia que le llegó el reconocimiento en Japón, al tiempo que se produjo un furor en el resto del mundo. Su cine se dividió, casi desde el comienzo, entre policiales de yakuzas (mafiosos japoneses) o policías, categoría en la que entran Violent Cop, Boiling Point, Sonatine, Flores de fuego, Hermano, todos ellos clásicos del género. Y por otro lado, en una línea mucho menos violenta y con un lirismo y una sensibilidad muy particulares que si bien no estaban ausentes en los otros films, acá toman un protagonismo distinto. De la violencia seca y explosiva -diametralmente opuesta al cine de acción de Hong Kong- a una mirada minimalista completamente personal. En esa línea están Escenas frente al mar, Kids Return, El verano de Kikujiro -que mezcla ambas líneas-, y Dolls. Pero hay una tercera línea que podríamos llamar "comedia nonsense" (no nonsensu, como se dice en Japón) o directamente" pateadas de tablero". Allí figuraba solitariamente Getting Any? hasta que se le sumaron dos films complejos y artísticamente terminales como Takeshis´ y Glory to the Filmmaker. Estas dos películas, realizadas después deZatoichi -el único éxito completo de Kitano y el único de sus films narrado de manera más o menos clásica- eran una provocación, una reflexión desesperada y angustiante acerca de la crisis de un artista. Como una especie de 8 y ½, de Fellini, pero no tan fácilmente aceptable. Esos dos films incluso desafiaban a los fanáticos del director así como a los críticos y festivales que los respaldaron. En esa crisis Kitano declaraba, dentro de los propios films, muy autoreferentes, que no quería hacer más films violentos. A pesar de lo anárquicos que eran, estos títulos mostraban un coraje absoluto, una capacidad para examinarse a sí mismo digna de los grandes artistas cómicos del cine, con los cuales Kitano tiene mucho que ver. Aquiles y la tortuga tal vez sea el final de una trilogía, y eso se percibe en el hecho de que no sólo es otra reflexión sobre su propio arte, sino que además es una de sus obras maestras. Acá el discurso de Takeshis´ y Glory to the Filmmaker no impide que la película sea lírica, bella y emocionante. Y también se ve, como se muestra al final del film, que hay una luz en el fondo de esta crisis artística de la que Kitano ha dejado una huella como nadie antes en la historia del cine.
Aquiles y la tortuga es un film sobre el arte, donde se habla del talento, del trabajo, de los críticos, de los comerciantes de arte, de las escuelas de arte, de los espectadores… Una mirada ambiciosa, muy lúcida, una comedia plagada de desesperación y amargura. Una sátira melancólica acerca del concepto de arte y lo subjetivo de tal apreciación. Como su nombre lo indica, el film se basa en una de las paradojas de Zenon, aquella por la cual Aquiles jamás podría alcanzar a la tortuga, no importa que tanto más rápido sea. Este objetivo inalcanzable es lo que parece perseguir el artista protagonista del film, quien vive ajeno a la realidad y sólo le importa crear su obra. Como el Tim Burton, de Ed Wood, Kitano elige a un personaje de dudoso talento para reflexionar acerca del arte, pero en el camino se carga a todo el arte moderno -el de los artistas plásticos, pero también el de los cineastas, donde el propio Kitano entraría- y dice cosas acerca de dicho arte que desnudan los mecanismos más nefastos de las vanguardias y su destino de discutible trascendencia. Kitano deja al ridículo al mundo del arte, pero lo hace con un tono tan exacto, tan cómico y a la vez tan autoreferente, que genera que, como todo buen comediante, la burla caiga primero sobre sí mismo antes que sobre el resto. La escena del suicidio fallido remite claramente a Más loco que un plumero (Cracking Up, 1983), película dirigida y protagonizada por Jerry Lewis, quien con ese film desesperado se despidió para siempre de la dirección de cine. Kitano toma esa escena y esa mirada de un artista en crisis y comienza el camino de regreso a casa. "El arte es una gran broma" le dice un personaje al pintor protagonista. No por nada, entonces, esta obra artística llamada Aquiles y la tortuga, elige reflexionar sobre el arte con una gran dosis de humor.
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