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martes, 28 de junio de 2011

Ramón Gómez de la Serna, Un extraño análisis de orina




















































Los análisis de orina provocan en el enfermoconfianza o depresión. Yo me sonrío de los análisis de orina y los leo siempre con una curiosidad que provoca la clase de documentos que podían ser(*) y que no son esos documentos.Ese encasillamiento, esa complicación que se hace de la persona humana son algo bien dispuesto, muestrario de algo que alguna vez será eficaz.
Hoy los análisis de orina mejores son los que ponderan más las cosas y en los que figuran más componentes. El enfermo tiene ante ellos el consuelo de ver entre cuántas cosas se desdobla, en comprobar que hay en él numerosas cosas que no sospechaba, como "nitrógeno ureico", "ácido fosfórico de fosfatos alcalinos", "ácido fosfórico de fosfatos terrosos", "cal" magnesio", "extracto seco","oxalato de sal", "urobina", "hemoglobina", "mucina" y "substancias ternarias". El enfermo se siente lleno de elementos que parece que será difícil que el médico extermine y anule. Se siente él mismo una botica con frascos, en cuyas etiquetas pone todas esas cosas. El ver su nombre escrito en la portada del análisis, el ver que casi nunca las cantidades de nada son grandes le da una gran confianza.(**) Envía con cierta vergüenza el frasquito ambarino y muy envuelto, al doctor, muy tempranito, y espera con inquietud el empadronamiento de sus sustancias tóxicas y medicinales.

(*)Nota de Lisarda- ¿Errata por "podrían"?

(**) "el ver que casi nunca las cantidades de nada son grandes le da una gran confianza." Esto me recuerda los titulares de los diarios cuando hay inflación, que anuncian-triunfalmente, para que no se entienda: "fuerte aumento del déficit"

Este fragmento de la novela-por llamarla de algún modo- El doctor inverosímil de Gómez de la Serna me ha divertido bastante:el análisis de los componentes de la orina, claro y racional, no sirve más que para potenciar las emociones del enfermo, ya sea que se orienten a la esperanza o a la depresión.

viernes, 19 de febrero de 2010

Ramón Gómez de la Serna, La nueva literatura

En la creación del concepto de la nueva literatura ha intervenido como en toda diapositiva el clisé negativo.

Ante cierta literatura de antaño, y aun de hoy, ha adquirido el odio a la frase hecha, al tópico, a lo manido, a todo lo que en ellas ha debido caducar.

Así, la sabiduría de la nueva literatura-porque es todavía literatura un poco de transición-consiste principal y ventajosamente en saber “lo que no se ha de hacer”, consciencia creada por todas las ramplonerías de casi todos los libros.

Aquella literatura es de una severidad técnica insólita, capitulada, de un simplicismo sin recámara, hecha según principios y trabajada desde afuera resulta una literatura de présbitas: inerte, yacente, atosigadora por falta de humanidad, pero más que nada por falta de mundanidad.

En sus páginas cenceñas, enjutas, sin transpiración, primitivas, espesas, sobrecargadas de peso muerto, llenas de una prosa menuda, sin ventilación, sin gracilidad, sin luz, oliente habitación cerrada, y a la humedad de los claustros, no se puede respirar, son sofocantes porque tienen el enrarecimiento de los esquemas, de las abstracciones y de los términos generales. (…)

La labor de la nueva literatura, por esto, ha de ser la de irnos reconstruyendo, robando a las cosas, descolgando de ellas el pedazo de concepto nuestro que les añadieron los otros. Nada se puede considerar objetivamente y toda la literatura de los otros es objetiva. Toda ella ha sido una distracción. No ha hecho más que extranjerizar el espíritu.

Pero acabó su mala acción sobre la vida. (Tenemos derecho al absoluto de este “acabó” puesto que acabó para nosotros.) (…)

“Mientes como un epitafio”, dice en cierta ocasión un personaje de Gautier.

Y es verdad. No pueden mentir más los epitafios de los literatos influyentes en la otra literatura.

Pero yo no he venido esta noche a corregir los epitafios. Desde luego, he venido a algo más que a presentar la parte negativa de un concepto.

Hay muchas cosas más importantes.

Una de ellas es el estilo.

Frente al estilo achacoso, enrejado, carcelario, abrumado de sombra que nos legaron los otros, frente a su prosa de estameña, inhóspita, opaca, exhibe la nueva un estilo sin carencia alguna, que no se define gramatical y mnemotécnicamente como el otro estilo, sino que pierde su personalidad aparte, de estilo, con todas sus especialidades y su altiva individualidad para ser la vida misma.

El nuevo estilo ha dejado de ser óptico o corazonado, y sin sedimento religioso alguno, compromete la complejidad del ser en un orgasmo.

Contra el bizantinismo que ha inspirado siempre al estilo, contra las falsas ideas prosopopéyicas de Buffon; sobre él, Bernard Shaw ha dicho que “el estilo es tener que decir algo” (…)

Bien está el espíritu de reacción que anima la genialidad de Shaw contra la vida desconceptuada y desposeída de ideas. (…)

Al estilo no ha de notársele.


lunes, 15 de febrero de 2010

Ramón Gómez de la Serna, El orador

Ramón Gómez de la Serna, Greguerías

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Vivir es amanecer.

El pez más difícil de pescar el el jabón dentro del baño.

Cuando el niño se empeña en que conozcamos el tamaño de su chichón parece que nos presenta orgullosamente el brote del genio.

Cuando una mujer te plancha la solapa con la mano ya estás perdido.

Trueno: caída de un baúl por las escaleras del cielo.

Lor tornillos son clavos peinados con raya en medio.

Las primeras gotas de la tormenta bajan a ver si hay tierra en que aterrizar.

Cuando la mujer pide ensalada de frutas para dos, perfecciona el pecado original.

Cuando el violinista se presenta con el violín colgado de la mano es como el ginecólogo con el niño que acaba de nacer.

En la manera de matar la colilla contra el cenicero se reconoce a la mujer cruel.

El Coliseo en ruinas es como una taza rota del desayuno de los siglos.

El arco iris es la cinta que se pone la Naturaleza después de haberse lavado la cabeza.

El ciego mueve su blanco bastón como tomando la temperatura de la indiferencia humana.

Aquella mujer me miró como a un taxi desocupado.

Los grandes reflectores buscan a Dios.

Las violetas son actrices retiradas en el otoño de su vida.

Los que bajan del avión parecen salir del Arca de Noé.

Roncar es tomar ruidosamente sopa de sueño.

Los presos a través de la reja ven la libertad a la parrilla.

Tan impaciente estaba por tomar el taxi, que abrió las dos portezuelas y entró por los dos lados.

Los recuerdos encogen como las camisetas.

Las flores que no huelen son flores mudas.

El que toma el refresco con dos pajas parece que toca la doble flauta de Pan.

Las latas de conserva vacías quedan con la lengua de hojalata fuera.

El único recuerdo retrospectivo que le queda al día es ese ruidito que hace el despertador cuando pasa por la misma hora en que sonó la última vez.

Lo más difícil de digerir en un banquete es la pata de la mesa que nos ha tocado en suerte.

La escritura china es un cementerio de letras.

La cebra el el animal que luce por fuera su radiografía interior.

Estamos mirando el abismo de la vejez y los niños vienen por detrás y nos empujan.

Lo más aristocrático que tiene la botella de champaña es que no consciente que se la vuelva a poner el tapón.

La faja del nene es la primera venda de la vida.

Los cocodrilos están siempre en pleno concurso de bostezos.

La arrugada corteza de los árboles revela que la Naturaleza es una anciana.

La T es el martillo del abecedario.

El búfalo es el toro jubilado de la prehistoria.

El bebé se saluda a sí mismo dando la mano a su pie.

A las doce las manillas del reloj presentan armas.

Al sentarnos al borde de la cama, somos presidiarios reflexionando en su condena.

Cuando la mujer se quita una media parece que va a mirarse una herida.

Las gaviotas nacieron de los pañuelos que dicen !adiós! en los puertos.

Los ceros son los huevos de los que salieron las demás cifras.

Lo peor de los pobres es que no pueden dar dinero.

La noche que acaba de pasar se va al mismo sitio en que está la noche más antigua del mundo.

El Pensador de Rodin es un ajedrecista al que le han quitado la mesa.

Genio: el que vive de nada y no se muere.

Los pinguinos son unos niños que se han escapado de la mesa con el babero puesto.

La Y es la copa de champaña del alfabeto.

El espantapájaros semeja un espía fusilado.

El que pide un vaso de agua en las visitas es un conferenciante fracasado