Me había puesto a buscar poesías de Góngora para que no quedara tan solo Quevedo-tal como le prometiera a Gerana Damulakis- cuando inopinadamente, súbitamente, derrepentemente, suddenly apareció la noticia de que Góngora no es tan sólo Góngora. Cliqueo y me entero que Góngora-que yo usaba tan tranquilamente como diciendo" ¿a qué otro Góngora me voy a referir?"- es una orquídea epífita simpodial.
Abrumado ante el esfuerzo personal que demanda la erudición wikipedesca, hice una pausa para cambiar la yerba al mate y seguí leyendo. La expedición botánica a Chile y Perú entre 1778 y 1787, comandada por Hipólito Ruiz López dio como resultado la recolección y descripción de más de dos mil plantas. En 1794 aparece Flora peruviana et chilensis prodomus, sive novorum generum plantarum peruvianarum et chilensium descriptiones, donde aparece nuestro-¡nuestra!-Góngora. Las vicisitudes de la expedición dan material para una novela, si es que Pérez Reverte o Vargas Llosa ya no la estén escribiendo.
Como con el ilustre poeta de Córdoba, hay raras especies de Góngora, como la Góngora portentosa y la Góngora superflua. (Aclarácion necesaría: dado que la taxonomía de las plantas está en latín, vamos a respetar que Góngora vaya sin acento, aunque me cueste quitarle su naturaleza esdrújula)
El origen de los epítetos aplicados a distinguir las diversas Góngoras me resulta un misterio. Las cuatro especies de Gongora gratulabunda no sé qué tendrán en su meneo con el viento para merecer tal nombre. La Gongora bufonia y la Gongora hystrionica hacen buena pareja.Una limitada muestra de esta suerte de letanías lauretanas nos dará las siguientes bellezas:
Gongora erecta (oops!)
Gongora odoratissima
Y me quedé pensando: si Góngora es una orquídea, ¿Quevedo será una especie de cactus?
